Soy peruano y en forma periódica en unión de mi familia visito el  Ecuador,  particularmente Guayaquil, con fines turístico.

El 9 de septiembre, a las 01h30, me encontraba en la urbanización La Puntilla del cantón Samborondón a la  espera del cambio de la luz roja  y mi automotor fue impactado en la parte trasera por una ambulancia que rodaba a gran velocidad. Luego del impacto me baje a auxiliar al chofer de la ambulancia y a que llegaran los agente de tránsito. Les manifesté a estos lo que había ocurrido, pero para mi sorpresa fui detenido pese a ser el perjudicado. Les reclamé fuertemente, pero no sirvió de nada. Me trasladaron a los calabozos de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) que se encuentran en la ciudadela El Recreo de Durán.

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En mérito de lo que estableció el parte elaborado por los vigilantes, y una vez que se aclaró que no tuve  responsabilidad en el accidente y de que se señaló que  yo era víctima del mismo, el juez de derecho dispuso mi inmediata libertad. ¿Cómo puede ser posible que la víctima (en ese caso, yo) haya sido apresada? Según me dijeron los vigilantes, “así dice la Ley de Tránsito en el Ecuador”.

Pero ahí no terminó mi vía crucis, una vez que el juez dispuso mi libertad no pude salir por cuanto me encontraba con un llamado “reglamento Pólit” de la CTG que viola la Constitución de este país, al no acatar el mandato judicial del juez, hasta tanto uno no pague una multa inventada por dicho “reglamento” que no forma parte de la Ley de Tránsito; lo que me obligó a estar más tiempo detenido.

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A eso se sumó que fui tratado como delincuente -y no como un supuesto infractor de tránsito- por el oficial de guardia; un teniente que con epítetos no respetables me ofendió.

 ¿Dónde están nuestros derechos humanos? ¿Por que la Ley de Tránsito del Ecuador es ingrata al mandar a detener a la persona que son víctimas? ¿Por qué el famoso “reglamento Pólit”  viola las más elementales normas del derecho? ¡Qué pésima imagen se da a los turistas como a mi familia y a mí que venimos a Guayaquil, donde gracias a Dios hay gente buena que me acompañó física y espiritualmente en esas horas difíciles de cautiverio! Reformen la Ley de Tránsito y acaben con el “reglamento Pólit”.

Víctor Lescano Cevallos
Guayaquil