Cuatro civiles iraquíes, entre ellos dos niños, murieron ayer cuando una muchedumbre atacó e incendió vehículos del Ejército británico que investigaban la caída de un helicóptero con cuatro militares a bordo, que había sido derribado por insurgentes en pleno centro de Basora.

Los tripulantes de la nave fallecieron y los enfrentamientos  posteriores dejaron además 19 civiles heridos.

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Según la Policía, el aparato fue alcanzado “por un proyectil lanzado por insurgentes” en el barrio de Al Saei,  zona residencial de esta ciudad, la segunda más grande de Iraq.

Fuentes de la Defensa Civil de Basora precisaron que vieron cuatro cadáveres dentro del aparato, supuestamente de militares británicos. Desde Londres, fuentes del Ministerio de Defensa confirmaron la caída del helicóptero, presumiblemente por un misil, pero no precisaron las víctimas.

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Las tropas británicas –encargadas de la seguridad en el sur de Iraq– cortaron todas las calles que conducen al lugar del derribo, pero no pudieron evitar que una muchedumbre enfurecida se acerque hasta ellos y termine incendiando tres vehículos, según la cadena de televisión Al Yazzira.

La televisión iraquí mostró imágenes posteriores a estos hechos, en los que aparecen grupos de jóvenes tirando piedras hacia la chatarra en llamas y levantando los brazos en señal de triunfo.

Este incidente se suma a varios episodios de la violencia que no cesa en distintas provincias de Iraq y que ayer dejaron al menos once muertos, entre ellos dos niños que manejaron accidentalmente un mortero.

También en Afganistán
Otro helicóptero militar, esta vez estadounidense, un CH-47 Chinook, colisionó durante operaciones de combate en el este de Afganistán provocando la muerte de diez soldados. El Ejército norteamericano aclaró que “la aeronave no fue derribada por fuego hostil” y que participaba en una ofensiva contra miembros del Talibán y de la red fudamentalista Al Qaeda, cerca de la frontera con Pakistán.