El calzado tiene brújula, linterna y un mapa, entre otros detalles diseñados para los inmigrantes.
Las zapatillas cuestan 215 dólares en un comercio de San Diego, pero su diseñadora las regala a los migrantes que se congregan en la frontera mexicana para entrar en territorio estadounidense.
De uno de los cordones cuelgan una brújula y una linterna. El bolsillo en la lengüeta es para guardar dinero y analgésicos. En una suela desmontable hay un mapa impreso de la región, detalles añadidos tras entrevistas a diseñadores de calzado, migrantes, trabajadores sociales y un coyote.
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En la frontera de Tijuana son una cuestión utilitaria, los inmigrantes ansiosos se calzan para su ingreso subrepticiamente o a la carrera al territorio de EE.UU.
Su diseñadora es Judi Werthein, una artista argentina que se mudó a Nueva York en 1997, legalmente, aclara.
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Tras regalar 50 pares en un albergue para migrantes, Werthein esgrimió una plantilla donde señaló la carretera interestatal 8, la principal vía entre San Diego y Phoenix.
Esta línea azul es donde usted quiere ir, dijo la artista en español a su interlocutor. ¡Buena suerte! Todos ustedes son muy valientes, deseó a una cincuentena de hombres. ¡Dios te bendiga! le respondieron.
Werthein llegó a la conclusión de que el calzado es la prenda de vestir más importante para intentar el cruce ilegal de la frontera.
Solamente se han producido mil pares de las zapatillas Brinco, fabricadas en China, a un costo de 17 dólares el par en la frontera mexicana.
El proyecto recibió 40.000 dólares de benefactores; Werthein recibe un estipendio de 5.000 dólares más gastos.
Algunos dicen que Werthein está promoviendo la inmigración ilegal. Pero la artista rechaza la crítica y replica que la gente intentará cruzar la frontera con o sin su calzado.
En la frontera, varios migrantes curiosos que esperaban el anochecer junto a la cuenca de un río recubierta de cemento se acercaron a Werthein cuando sacó las cajas de calzado. Felipe de Jesús Olivar Canto se probó un par y dijo que las usaría en vez de sus zapatos negros de cuero.
Agregó que se proponía ir a Santa Ana, a unos 150 km al norte de la frontera, para trabajar instalando puertas y ventanas a 6,75 dólares la hora. Son muy cómodos, dijo.
De ese lugar de concentración en la frontera Werthein fue a la Casa del Migrante, un albergue de Tijuana que recibirá un porcentaje de las ganancias de los Brincos que se vendan en Estados Unidos.
¿Tienen un sensor para alertarnos sobre la Patrulla Fronteriza?, bromeó Javier López.
En su investigación sobre el diseño más conveniente, que le tomó más de dos años, Werthein con base en estas entrevistas añadió un bolsillo, ya que los migrantes le dijeron que solían ser víctimas de robos. También añadió la linterna, debido a que muchos cruzan de noche. Como algunos se pierden, incorporó la brújula y el mapa. Si se pierden, les aconsejó a los hombres que vayan hacia el norte.