El móvil del doble crimen fue el robo a la piladora que custodiaban las víctimas, dijo uno de sus familiares.
“Se murió”. Esa era la frase que repetía entre sollozos la pequeña Nicole, de 5 años, mientras su mirada se dirigía hacia el féretro donde reposaba el cuerpo de su padre, Rufino Naranjo Avilés, de 50 años.
Naranjo y Lino Torres fueron asesinados a golpes por delincuentes, la madrugada de ayer, mientras custodiaban la piladora de arroz Don Walter, situada en la vía a Mariscal Sucre, del cantón Milagro.
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El propietario del establecimiento, Gerardo Miranda, mencionó que los asaltantes se solamente se sustrajeron 500 dólares en efectivo.
Lucila Torres Sellán, esposa de Naranjo, comentó que a las 17h30 del sábado último su pareja salió de su vivienda, situada en el barrio Las Piñas (Milagro), hasta su lugar de labores.
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“Cuando él se fue se despidió como siempre y me dijo qué comida quería que le tuviera preparada para cuando él regrese a casa, pero nunca más regresó”, dijo la mujer.
Según versiones de quienes habitan cerca de la piladora donde fueron asesinados los dos guardias, el hecho habría sucedido alrededor de las 03h00 cuando sujetos desconocidos ingresaron hasta el local para robar.
Al parecer, los celadores trataron de impedir el atraco y los hampones les propinaron golpes hasta matarlos.
“A mi hermano lo mataron lanzándole un cilindro de gas en la cabeza, mientras él ya se encontraba en el suelo”, dijo Daniel Naranjo.
Tanques de gas doméstico manchados con sangre quedaron como evidencia en el lugar donde fueron ejecutados los custodios.
Los familiares de las víctimas sospechan que quienes ingresaron a robar en la piladora eran conocidos del sector o empleados del lugar.
Miranda mencionó que exigirá a las autoridades realicen las investigaciones hasta dar con el paradero de los responsables de las muertes de los guardias.
“Ahí hay cuatro perros grandes y no hicieron bulla cuando los delincuentes entraron al lugar”, acotó Naranjo.
“Mi esposo, como hermano cristiano, era muy tranquilo y no se metía con nadie, no sé por qué me le hicieron esto”, se preguntaba Lucila Torres.
La viuda pidió al propietario de la piladora que reconozca económicamente por los quince años que su esposo laboró en el lugar, ya que, según comentó, él era el único sustento de su hogar.
“Ojalá don Miranda nos dé un dinero, porque mi esposo era el que nos mantenía a mí y a mi hija de cinco añitos”.
Moradores del sector exigieron mayor control de la delincuencia, pues aducen que diariamente se cometen robos a toda hora del día.
“Aquí (en Milagro) ya no se puede vivir, nos sentimos muy inseguros porque los robos son todos los días”, mencionó Laura Morán, habitante de este cantón.