El móvil del doble crimen fue el robo a la piladora que custodiaban las víctimas, dijo uno de sus familiares.

“Se murió”. Esa era la frase que repetía entre sollozos la pequeña Nicole, de 5 años, mientras su mirada se dirigía hacia el féretro donde reposaba el cuerpo de su padre, Rufino Naranjo Avilés, de 50 años.