En los cuatro últimos meses murieron más de nueve presuntos pillos y una persona inocente.

Los fuegos cruzados entre policías y delincuentes resultan más frecuentes en las calles de la capital. Las ráfagas y los cuerpos ensangrentados alteran la rutina de la franciscana ciudad.

En los últimos meses se han registrado por lo menos cinco balaceras (4 en Quito y 1 en Santo Domingo de los Colorados), en las cuales el saldo ha sido la muerte de los supuestos delincuentes e incluso de una víctima inocente. En todos estos enfrentamientos ha intervenido el Grupo de Apoyo Operacional (GAO).

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La última se registró el 4 de noviembre. En esta murieron tres presuntos delincuentes y una mujer a quien supuestamente intentaron robar su auto. El hecho ocurrió en las cercanías del almacén Rose (Urbina, entre Cordero y Colón).

Un día antes, el jueves 3, se reportó una balacera en el cantón Santo Domingo de los Colorados, en la cual murieron tres hombres que intentaban robar un camión cargado de cacao.

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Entre tanto, el 26 de octubre, en las calles Gaspar de Carvajal, entre San Gabriel y Cuero y Caicedo, dos supuestos asaltantes murieron igualmente acribillados.

El 18 de agosto, delincuentes asaltaron la gasolinera de Repsol en el barrio Santa Rita. Hubo otro enfrentamiento armado con el GAO y murieron cuatro de los supuestos pillos. Horas antes, los malhechores habían asesinado a una empleada de la Empresa Eléctrica Quito.

El 19 de julio, durante un asalto en una agencia de Andinatel, en Torres Constelación (norte de la ciudad) coincidencialmente arribó un equipo del GAO e igualmente mató a los supuestos asaltantes. Un policía fue herido en este procedimiento.

Todos los delincuentes murieron de varios tiros, la mayoría de ellos,  en la cabeza. Pero, ¿a qué se debe el aumento de la violencia en los enfrentamientos?

Según un integrante del GAO, que prefirió reservar su identidad, su misión es combatir a la delincuencia organizada. Explicó que esta es cada vez más peligrosa y que esta unidad especial está entrenada “para el uso progresivo de la fuerza”.

Entre tanto, el general Paco Terán, director de la Policía Judicial, comentó que la misión de los agentes del GAO no es matar a los hampones, pues la Policía es una institución que se prepara para defender la vida y la propiedad de las personas.

Mientras, Alexis Ponce, defensor de los Derechos Humanos, se mostró preocupado por la violencia delincuencial que es creciente y que se muestra con un alto índice de víctimas. Sin embargo, reflexionó sobre el alto nivel de estrés que vive la sociedad y explicó que este ha alcanzado también a la Policía y a sus grupos especiales.

Según Ponce, la falta de control a la fuerza pública deviene en actitudes criminosas y que actualmente se evidencia en una “conducta policial del gatillo fácil (dispara primero y averigua después)”.

En este sentido, Alexis Ponce propone que se realice una veeduría social a la forma de entrenamiento mental y físico que reciben los policías especiales.