Socorristas rescataron ayer a tres mujeres y un niño de los escombros en la capital paquistaní.
Unos 2,5 millones de paquistaníes se preparaban ayer para pasar su cuarta noche a la intemperie a causa del sismo de 7,6 grados en la escala de Richter, que devastó el noreste del país el pasado sábado.
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El primer ministro paquistaní Shaukat Aziz redujo ayer la cifra de muertos situándola en 23.000 fallecidos, pero advirtió que “podría aumentar” cuando se reciban informes de los pueblos de las zonas de montaña afectadas.
Cálculos no oficiales indican que la cifra se acerca a los 50.000. Yvette Stevens, asistente de la coordinadora de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas indicó que los muertos llegarán “al menos a 30.000”, con cuatro millones de personas afectadas, incluyendo un millón con necesidades apremiantes.
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Aziz lanzó un nuevo llamamiento de ayuda a la comunidad internacional y afirmó que ahora la prioridad son los sobrevivientes.
La mayoría de las muertes confirmadas (al menos 17.000) se registró en la Cachemira paquistaní, especialmente en Muzaffarabad, a pocos kilómetros al sur del epicentro.
Gracias a la reapertura de las carreteras, decenas de camiones del ejército paquistaní comenzaron a llegar a una Muzaffarabad devastada, donde los sobrevivientes erraban perdidos y desamparados.
Las lluvias y el granizo dificultaron aún más el trabajo de los equipos de rescate paquistaníes y extranjeros, que se enfrentaron al hedor de miles de cadáveres que tras cuatro días comienzan a descomponerse, lo que unido a la escasez de medicinas, agua y alimentos, amenaza propalar epidemias.
Los hambrientos sobrevivientes asaltaron ayer diez camiones de ayuda enviados por Pakistán, tratando de agarrar botellas de agua y cartones de alimentos.
“¡Necesitamos comida! ¡Necesitamos comida!” gritaban desesperados.
No lejos de Muzaffarabad, en la ciudad de Balakot, también devastada, la llegada de un equipo de quince franceses de la Seguridad Civil, primeros socorristas extranjeros en la localidad, hizo renacer las esperanzas de rescatar a 30 niños y su profesor, que aún sobrevivirían bajo los restos de una escuela que se desplomó.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) solicitó 272 millones de dólares destinados a ayuda humanitaria.
La llegada de la ayuda es crucial por razones sanitarias.
La organización Médicos sin Fronteras (MSF) advirtió ayer sobre la posibilidad de que ocurran epidemias.
El ministro paquistaní de Sanidad, Muhammad Nair Khan detalló que enfermedades como el cólera, la gastroenteritis, el tétanos, la diarrea y la malaria podrían empezar a extenderse en todas las zonas afectadas.
SÍSMICAS
En India
El primer ministro de la India, Manmohan Singh, anunció ayer que el terremoto provocó al menos 1.300 muertos en la Cachemira india.
Médicos cubanos
El presidente cubano, Fidel Castro, ofreció a su colega de Pakistán, Pervez Musharraf, el envío de al menos 200 médicos para ayudar a las víctimas del terremoto.
Ayuda aceptada
La brigada médica internacional fue rechazada el mes pasado por Estados Unidos en la emergencia del huracán Katrina.
Otro grupo de 200 galenos cubanos está en Guatemala para socorrer a las víctimas del huracán Stan en Centroamérica y México.
Rescatados
Dos mujeres fueron rescatadas ayer con vida de los escombros de la torre Margalla de Islamabad, tres días después del terremoto. El lunes una mujer y su hijo también fueron encontrados y sacados con vida del mismo edificio.
Puente aéreo
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) inicia hoy un puente aéreo para transportar ayuda humanitaria a las víctimas del terremoto en Pakistán.
Sismo en Indonesia
Un terremoto de 6,1 grados Richter, sin víctimas ni daños, sacudió ayer la provincia de Aceh, en Indonesia, donde en diciembre del año pasado un maremoto y posterior tsunami causaron 280 mil muertos.