En este período se detecta también el éxodo de artesanos y campesinos hacia EE.UU. y Canadá, todos con la regularización respectiva incluso para familias completas. No existían barreras fronterizas. Se inicia además la salida de los indígenas otavaleños (imbabura), quienes hasta hoy recorren el mundo con sus artesanías, aunque siempre retornan a su terruño.

La década del 60 marca el éxodo de profesionales y ciudadanos del sector urbano, además de mujeres. Muchos conseguían visa de turismo y se quedaban en EE.UU.

El éxodo toma cuerpo en el austro y se accede ilegalmente a EE.UU.
El retorno de los primeros migrantes desde Estados Unidos, que invierten en terrenos y vehículos, sumado a la falta de producción agrícola, origina el primer flujo considerable de ciudadanos del austro, especialmente de Azuay, hacia los Estados Unidos, desde 1971. En el país no había coyotes. Los interesados pagaban a las agencias de viaje para conseguir pasajes y permiso de entrada a México y se dirigían a la frontera, donde contrataban “pasadores”, que los llevaban por el desierto a Los Ángeles.

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Entre el 75 y el 85 aumenta el número de viajeros. Se suman oriundos de Cañar. Algunos de los emigrantes retornan y llevan grupos de familiares. Así se origina el coyotaje.

En esta etapa, cientos de profesionales, comerciantes y artesanos de Guayas, Pichincha y otras provincias consiguen visa e ingresan a EE.UU. como turistas, pero se quedan a trabajar.

Crisis empujó a cientos de miles a España
Entre 1997 y 2002, Ecuador registra el mayor éxodo de migrantes al extranjero en toda su historia, según organismos no gubernamentales y registros de la Dirección Nacional de Migración. España se constituyó en el destino preferido, además de Italia, Francia y otros países europeos. Los viajeros eran de todo el país.

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La caída de los bancos, congelación del dinero y posterior dolarización de la economía motivaron la salida, así como la facilidad de acceder a España como turista por 90 días, sin un visado. Solo se debía presentar un “bolsa de viaje”, de $ 2.000, plan turístico, reservaciones de hotel y vuelo de retorno.

El 2000 fue el de mayor éxodo. Migración reporta que en ese año viajaron 507.633 ecuatorianos y retornaron 343.333. Es decir, 164.300 se quedaron en el exterior.

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Hoy los ecuatorianos son el segundo grupo más numeroso en España. El Instituto Nacional de Estadística español detalla que allí residen 216.465 ecuatorianos, 140.00 están afiliados al seguro social. Pero organizaciones de migrantes afirman que son 500 mil ecuatorianos residentes en España.
Ahora, ese país exige visado.

Fase de desafío a la muerte para ir a EE.UU.
La exigencia de un visado para acceder a España y la Comunidad Europea, desde mediados del 2002, provocó que los emigrantes ecuatorianos vuelvan su mirada a Estados Unidos. Para ello se valen de coyotes. Los viajes son un verdadero desafío a la muerte, por los precarios barcos que se usan para las travesías marítimas y por las disputas entre coyotes, así como atravesar desiertos y montañas agrestes.

En esta etapa, los coyotes juegan un papel decisivo. Y son quienes más se enriquecen. Ahora ellos buscan viajeros a domicilio.

Por ser viajes ilegales, no existen cifras del éxodo, tampoco de muertos o desaparecidos.

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En Puerto Ocós, Guatemala, personas ligadas a los coyotes y residentes afirman que cada semana llegan de Ecuador dos barcos con un promedio total de 150 personas. En lo que va del año, 519 ecuatorianos han sido deportados desde ese país, luego de ser rescatados de barcos interceptados por naves norteamericanas cerca de Guatemala. Hace un mes, el hundimiento de un pesquero dejó 96 desaparecidos.