La práctica del pasado jueves en la tarde ya había concluido. Sin embargo, en la cancha del complejo de Los Samanes aún quedaban pocos jugadores.
Gustavo Potro Figueroa fue uno de los futbolistas que entrenaron por unos 15 minutos más con el fin de perfeccionar su definición ante el arco.
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Definición que le ha sido esquiva al atacante de Emelec en sus dos presentaciones ante El Nacional y contra su ex club, el Aucas. Pese a esta mala racha, Figueroa admite no perder su tranquilidad.
“No pierdo la calma. Lo único que me ha faltado es el gol y sé que una vez que entre el primero, entrarán todos”, asegura el Potro.
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Figueroa espera que su primera anotación se dé en el Clásico del Astillero de hoy, donde –según él– se vive un ambiente distinto en relación con los clásicos del pueblo que enfrentó cuando era jugador del Aucas.
Para el Potro el Clásico del Astillero tiene además un sabor especial, porque antes o durante el partido de hoy su esposa Yadira Torres estaría alumbrando a su primera hija Alicia Salomé.
“Si marco un gol se lo dedicaré a mi esposa y a mi hija que está a punto de nacer en estos días”, dijo.