El tenista Rafael Nadal sigue pulverizando todos los récords que encuentra a su paso y, en esta ocasión, venció al estadounidense Andre Agassi en la final del Masters Series ATP de Montreal, por 6-3, 4-6 y 6-2, y se anotó su noveno título de la temporada.
Nadal demostró, con este triunfo, que no es sólo un jugador de tierra batida, al tiempo que se reivindicó como uno de los tenistas con un futuro más brillante.
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El choque se presentaba como un duelo generacional, pues enfrentaba a Agassi, de 35 años y uno de los tenistas con un palmarés más amplio y exitoso, con el español, de tan sólo 19, que sin duda se ha convertido en el jugador revelación de la temporada y en una de las promesas más firmes con vistas al futuro más próximo.
El propio Agassi le hizo un guiño al español cuando pronunció su discurso tras el partido y haciendo gala de su buen humor e intentando espantar los rumores que hablan sobre su posible retirada de las pistas, dijo haberse sentido contento de poder jugar ante Rafa Nadal, antes de que el español se retire.
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De hecho, el jugador de Las Vegas terminó su alocución diciendo al público: "Nos vemos aquí en dos años", en alusión a que el Masters canadiense alterna su sede entre Toronto y Montreal, por lo que no parece que Agassi quiera dejar la raqueta por ahora.
Pero antes del discurso, el partido dio mucho de sí, y presentó a dos de los más serios candidatos a adjudicarse el Abierto de Estados Unidos, último torneo del Grand Slam de esta temporada, y que comienza a finales de mes sobre una superficie similar.
El encuentro estuvo marcado por la lluvia, que obligó a suspender momentáneamente el juego al principio del segundo set. Justo antes Nadal se había adjudicado la primera manga por 6-3, y estaba rayando a su mejor nivel, ante un Andre Agassi que parecía desbordado por el despliegue físico del mallorquín.
Como ya viene siendo habitual, el español comenzó el partido a tope, sacando y anotándose el primer juego de un partido.
En la pista central de Montreal se enfrentaban el que probablemente es el mejor restador del torneo, y un joven que hasta ahora no había conseguido levantar adjudicarse ningún gran torneo sobre superficie rápida.
Como era de esperar y, pese a que la superficie invitaba a que fuera al contrario, los puntos fueron largos y trabajados, y apenas se vieron voleas de ninguno de los dos tenistas.
Agassi era el encargado de llevar la iniciativa en la mayoría de los puntos, consciente de que no le interesaba entrar en un duelo físico con Nadal, que le obligaba a lanzar varios golpes ganadores por punto hasta que se anotaba.
El español, que demostró encontrarse en un momento de forma excelente, se mostró muy seguro con su saque y desesperó a su rival, que tenía que tomar muchos riesgos para conseguir superarle, y que se defendía con fiereza y no daba nunca una bola por perdida.
Prueba de ello es que el público se levantó literalmente en más de una ocasión para aplaudir la entrega del mallorquín, que se adjudicó con rotundidad la primera manga.
Tras el parón de más de media hora debido a la lluvia entre el primer y el segundo set, Agassi pareció salir decidido a cambiar el rumbo del partido y jugó entonces su mejores minutos, asumiendo muchos riesgos desde el fondo de la pista y lanzando golpes ganadores para acortar los peloteos.
La apuesta le salió bien, y se anotaba el segundo set por 6-4, tras romper por primera vez el servicio de Nadal. Pero el español, lejos de esconderse en los que sin duda fueron sus minutos más complicados, volvió a convertirse en un muro que todo lo devolvía, y en el tercer juego del tercer set, consiguió romper el servicio de su adversario, que entonces se vino abajo, para terminar cediendo la tercera manga por 6-2.
Este es el primer gran torneo que el español se adjudica en su carrera en una superficie distinta a la tierra batida, en la que hasta ahora había firmado sus mejores resultados, y que además de reportarle 100 puntos más en la Carrera de Campeones y un cheque de 400.000 dólares, le acreditan como un tenista con un techo lejos de divisarse aún.
En esta temporada, el manacorí, vigente campeón de Roland Garros, ha ganado tres Masters Series, los dos anteriores, en de Montecarlo y Roma sobre tierra batida, y suma ya nueve títulos. Unos números que hablan por sí solos y que están al alcance no solo de muy pocos, sino sólo de los mejores del mundo.