Las autoridades colombianas prometieron ayer redoblar la seguridad y poner mano dura contra las barras bravas en los estadios del país tras la muerte de un hincha, que fue acuchillado en las tribunas del estadio El Campín.
Los incidentes del miércoles en la noche obligaron la suspensión del partido que el América de Cali le ganaba al local 5-2 al Santa Fe, cuando faltaban menos de cinco minutos para el final. Otros 23 aficionados sufrieron heridas, según informes de la policía.
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La víctima fue un joven de 20 años, Édison Garzón, hincha del conjunto capitalino, quien fue apuñalado en el abdomen por un seguidor del América.
Los incidentes se iniciaron cuando un hincha santafereño saltó a la cancha, sin que la policía hiciera nada, y golpeó al árbitro Fernando Paneso, a quien un sector de la afición culpó de la derrota por un penalti discutido y la expulsión de dos jugadores locales.