China intentó ayer calmar el temor de la comunidad internacional ante una hipotética guerra contra Taiwan con una campaña informativa para explicar el “objetivo pacífico” de la Ley Antisecesión, en vigor desde ayer y que afirma que se reserva el “uso de medios no pacíficos” para evitar la división del país.
El régimen comunista chino considera a Taiwan una provincia “rebelde”.
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Mientras, el Parlamento de Taiwan acordó ayer convocar a un referendo defensivo en respuesta a la Ley Antisecesión china.