Los colores verde y anaranjado son los favoritos por los compradores. Los precios van entre 8 y 36 dólares.

Los cacheteros y los pareos o faldas cortas, que sustituyen o cubren los biquinis, se imponen en esta temporada de playa. Estos dos elementos se usan con sostenes de baño o blusas de tiras, que dejan parte de la espalda al descubierto.
Así lo comprobó este diario en un recorrido realizado por la Bahía y los locales del centro comercial Policentro.

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En cuanto a los colores, el verde y anaranjado fosforescente se mantienen. El fucsia, azul, turquesa, rojo y hasta los tonos pasteles se presentan este invierno. 

Rebeca Mora, propietaria del puesto 62 de la Asociación Guayas de la Bahía Villamil, vende trajes de baño hace 20 años. Dice que ya quedaron atrás los hilos dentales para la playa, que hace tres años fueron una novedad. “Ahora las chicas prefieren los shorts (cacheteros)”.

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Comenta que las mujeres escogen los conjuntos compuestos por una blusa de tiras, biquini y un cachetero, que cuestan entre 12 y 15 dólares; mientras que el que incluye un sostén tiene un precio de 10 dólares. El de sostén, biquini y falda vale entre 8 y 12 dólares.

En la Distribuidora Flores Poveda, ubicada en Eloy Alfaro y Calderón, los trajes de tres piezas: sostén, biquini y cachetero, que cuestan entre 8 y 12 dólares, son los más vendidos, según su propietaria, Bertha Poveda de Flores.

Mauro Vidal, quien expende trajes de baño hace diez años, en su local de Olmedo y Huayna Cápac, coincide con Flores y agrega que el que trae pareo está en segundo lugar. “De cien chicas que vienen a comprar, el 90% lleva el que tiene cachetero y los otras van por el pareo. Ambos cuestan entre 9 y 10 dólares”, señala.

Los hombres optan por las pantalonetas de doble uso (con dos diseños, uno al derecho y otro al revés) para ir a la playa. Unas cuestan 3 dólares, otras  entre 4 y 7 dólares, según la calidad. “Las que se están vendiendo más son chilenas, cuestan 2 dólares y también se dan a 2 por 5 dólares. El bóxer colombiano de lycra para hombre también se vende bien, su precio es de 5 dólares”, dice Vidal.

Las marcas de ropa de baño colombianas se imponen en las bahías. Brisa y Paulín son dos de ellas. “Son las preferidas, a pesar de ser más caras, porque son de buena calidad”, expresa Rosa Romero, quien trabaja con Mora.

Para gustos más exigentes hay una amplia gama de trajes de baño provenientes de Brasil en Casa Tosi del Policentro. Los cacheteros y pareos o faldas cortas encabezan esta colección, compuesta por tonos cítricos como el verde y el naranja, indica Sara Holm, gerenta de la tienda.

Bordados en boga
La novedad son los sostenes bordados y adornados con canutillos y otros apliques, además de prendas tornasoles (brillosas). Los precios oscilan entre 17 y 36 dólares.

Pero este año, en la Bahía el comercio de ropa de baño se ha visto disminuido.
Pocos son los puestos que venden solo estas prendas, la mayoría tiene otros productos y dos a tres trajes en exhibición.

Según Mora, Poveda y Vidal esto se debe a que comerciantes y clientes están gastados por las fiestas de fin año y ya esta semana es Carnaval, época en la que la gente más va para las playas. Por esto no hay inversión en este tipo de negocio y las ventas están bajas, manifiestan.

“La temporada playera está mala hasta ahora, esperemos que se mejore. Como Carnaval va a caer pronto y no a fines de febrero como el año pasado, las personas usan los trajes de baño que compraron en el 2004”, señala Mora.

Para Poveda, la venta de trajes de baño ha decaído en el 75% en comparación con el año pasado.

Según ella, el problema se debe a que la temporada es corta y hay competencia de prendas chinas y peruanas. “Entran con sus precios de 1,50 a 3 dólares, y nos dejan en el suelo. Son de mala calidad, de una puesta y se dañan”.