Según un estudio publicado en la web de la revista Anales de medicina interna, estos suplementos pueden incrementar las causas de muerte.

Un estudio de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.) estableció que los suplementos de vitamina E podrían resultar un bumerán para la salud, y resultarían mortales.

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En Ecuador su venta es libre y se la usa para combatir enfermedades crónicas, mejorar la piel y el cabello.

Médicos consultados dijeron que el riesgo aumenta porque hay un abuso en la ingesta de sus suplementos, porque las personas toman hasta 1.000 UI (unidades internacionales) al día, cuando lo recomendable es 400 UI.

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Las difundidas bondades de los suplementos de vitamina E, desde su efecto antioxidante para combatir enfermedades crónicas hasta las cualidades para mejorar la piel y el cabello, podrían resultar un bumerán para la salud. Un estudio de científicos de la Universidad Johns Hopkins estableció que estos suplementos, en dosis de 400 UI (unidades internacionales, la medida habitual para esta sustancia) por día podrían acelerar las causas de mortalidad.

La investigación, realizada por los médicos  Édgar R. Miller,  Roberto Pastor-Barriuso,  Darshan Dalal, Rudolph A. Riemersma,  Lawrence J. Appel y Eliseo Guallar, se publicó en la página web de la revista Anales de medicina interna, del Colegio Americano de Médicos, y saldrá en la versión impresa en enero del 2005.

Ellos realizaron 19 pruebas a 135.967 pacientes que padecían enfermedades crónicas, como cáncer, diabetes, hipertensión. El resultado: no se reportaron efectos totales en la supervivencia, pero sí aumento en la mortalidad.

El cardiólogo Roberto Lecaro dice que desde 1994 se habla de los efectos secundarios que traerían los suplementos, por eso no los receta.

El uso de suplementos de vitamina E fue un boom en el mundo porque estudios demostraban que era un potente antioxidante y por tanto podría detener esas enfermedades.

Pero, en la práctica, dice Lecaro, los estudios clínicos demostraron lo contrario. “No sirve para las enfermedades crónicas...   aumentan  las causas de muerte, que pueden ser por hemorragia cerebral o enfermedad cardiovascular”.

El problema pasa porque el componente alfa tocoferol de los suplementos de vitamina E interfieren en la acción de la vitamina K, coagulante del organismo, y produciría hemorragia intracerebral.

Según él, en el caso de una enfermedad coronaria puede resultar peor o llegar a un infarto porque también  bloquearía la acción del gamma tocoferol, otro componente de la vitamina E que no lo tienen los suplementos y que es un potente antiinflamatorio arterial.

El ginecólogo Rodolfo Rodríguez Carrión coincide con él.
Dice que al afectar la coagulación estos suplementos podrían causar incluso una trombosis.

El riesgo se incrementa porque, afirma, existe un abuso en la ingesta de suplementos de vitamina E puesto que la gente toma hasta de 1.000 UI al día, cuando lo recomendable es hasta 400 UI. “Se ha dado la connotación de que sirve para todo y no es así. No es la panacea”.

Su consumo está tan propagado que no hay día que las distribuidoras farmacéuticas no vendan el producto. En Difarmas, por ejemplo, ubicada en Alejo Lascano y Boyacá, se expenden entre cinco y seis cajas diarias, de 30 y 100 grageas. La mayoría de los consumidores, dice la dependiente María Fernanda Murillo, son mujeres, quienes piden dosis de 400 y 1.000 UI. “Más que con fines médicos lo compran para la piel y el cabello”, refiere.

La vendedora Katty González, de Comdex, respalda su versión. Señala que se venden tres frascos de 100 cápsulas en una mañana y que las mujeres –de todas las edades– se acercan a comprarlas.

La respuesta fue igual en las distribuidoras Farmaservicio, Blupicorp, Telefarm y Difarmas Nº 2. En ninguna se le reconoció algún efecto secundario o perjudicial, aunque Danny Quinto, de Telefarm, dice que conoce de riesgos hepáticos por el componente oleoso del suplemento.

Aunque en las consultas no ha habido casos y los suplementos son recomendados por retardar los procesos de envejecimiento celular y ayudar a la fertilidad, el ginecólogo Francisco Plaza dice que tomada en altas dosis sí podría causar efecto, “y en cuestión de vitaminas nada está escrito”.

El ejemplo claro es el de los suplementos de vitamina A. “Inicialmente se encontraron efectos beneficiosos especialmente en la visión, pero luego se descubrió que en altas dosis tenía efectos tóxicos y producía retinopatía”.

La nutricionista Narcisa Zambrano cree que lo ideal es buscar alternativas de vitamina E en las semillas, como nueces, almendras, maní, aguacate, ajonjolí, zapallo y girasol. En menor cantidad se hallan en los espárragos y en cualquier tipo de fruta. “La vitamina actúa como antioxidante y evita que las células se deterioren”. Pero, aclara, lo importante es mantener una buena alimentación y ejercicio diario.

Plaza recomienda evitar la sobredosificación de vitaminas y Rodríguez un control médico anual antes de consumirlas.
Lecaro cree que se deben poner en una balanza los beneficios y perjuicios antes de recomendarlas y que no se venda libremente, mientras la Food and Drugs Administration (FDA) decida qué hacer.