Vicente Calva, conocido como El brujo de Jambelí o Mister Zarevich, detenido el viernes pasado tras ser acusado de violar a una menor de 16 años, y bajo sospecha de tener más víctimas, trabajaba desde hace 15 años en Machala con su consultorio de cartomancia, limpias y otras artes ocultas.

“Cuando el brujo llegó aquí, alquiló una pieza donde puso su consultorio”, cuenta un morador del barrio ubicado en la intersección de las calles Vela, entre la avenida de las Palmeras y Rocafuerte, una zona céntrica de la ciudad, en donde operaba Calva.

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Se convirtió en el agorero más concurrido y afuera de su consultorio se formaban largas filas de esperanzados usuarios, que se amanecían para ganar un turno. Hasta algunos medios de prensa escrita le publicaron entrevistas con predicciones.

A los cinco años de haber llegado a Machala y con el dinero ganado, contó otro vecino de Calva, que no se identificó, construyó una vivienda de considerables proporciones en el barrio Venezuela, al sur de la ciudad.

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Según se conoció, Calva llegó a El Oro porque su madre vivía en el sitio Valle Hermoso,  cantón Santa Rosa.

Datos preliminares de la Policía indican que la información personal de Calva coincide supuestamente con la de un hombre que estuvo preso en Quito durante cinco años (1982) porque abusó sexualmente de la hija de un miembro de la Policía.

Incidentes
Un grupo de estudiantes del colegio 9 de Octubre lanzó piedras ayer a la vivienda y consultorio del Brujo de Jambelí y exigieron a las autoridades de justicia que se lo sancione por la presunta violación a una adolescente.

Los estudiantes llegaron hasta el consultorio de Calva y destruyeron lo que había en su interior, luego fueron a la casa de este y la apedrearon, pero la Policía logró dispersar a los manifestantes.