Ya no falta nadie en la delegación olímpica ecuatoriana. Con la llegada de Jackson Quiñónez y de Boris Burov se completó la nómina de los deportistas nacionales que lograron clasificar a la cita máxima del deporte universal.

Contrario a Burov, que por el ataque sufrido en Moscú luce abatido, Quiñónez es  alegre, dinámico y bromista.

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Radicado en Lérida-España desde hace cuatro años, Jackson llega a los 110 metros vallas en plenitud de condiciones.

“Mi objetivo principal es mejorar mi tiempo y mi actuación del Mundial de París del año pasado”, destacó el atleta esmeraldeño, quien vive, estudia y práctica el atletismo en la península ibérica.

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En el Mundial de Atletismo de París Quiñónez se ubicó en la decimoséptima posición y aunque sabe que para los Juegos Olímpicos los mejores atletas vienen con mayor preparación que para un mundial, confía en que en la pista ateniense logrará mejorar su marca de 13 segundos con 54 centésimas.

“Son mis primeros Juegos y estoy muy emocionado con la competencia”, destacó Jackson, quien llegó acompañado por su entrenadora, la española Ascensión Ibáñez.

Jackson está optimista y cree que puede dar una sorpresa en la clasificatoria que puede ser hoy o el miércoles (depende del sorteo de los grupos de ayer en  la tarde), ya que correrá sin presiones porque no es  favorito.