En la Catedral de la ciudad se celebró ayer una misa en memoria de Carlos Armando Romero Rodas.
“Ya no puedo más soportar, ya no puedo más soportar. Al decirte adiós yo me despido con el alma, con la vida, con el corazón entristecido”. Con esta canción del tema Pobre corazón entristecido, los ecuatorianos despidieron ayer al radiodifusor Carlos Armando Romero Rodas (CARR).
Durante todo el cortejo fúnebre, la gente cantó y no cesó de dar vivas a Romero Rodas. “¡Que viva CARR!”, gritaban algunas de las casi 8.000 personas que participaron del recorrido.
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Gente de otros recintos también acudió para despedir al radiodifusor, quien falleció el pasado martes. “Te fuiste amigo, hermano, el pueblo de Laurel, Salitre, te dice adiós. Firma la familia Castro Sánchez”.
Hubo personas que en el recorrido llevaban los recortes periodísticos o revistas que dedicaron reportajes a CARR.
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La gente también gritó su clásica frase: “¡Lo dejamos ir!, noooo”, cuando lo llevaban al cementerio, y la gente no quería que se lo colocara en la bóveda.
CARR descansa junto a su madre
El pueblo ecuatoriano dio su último adiós al radiodifusor guayaquileño Carlos Armando Romero Rodas (CARR), quien falleció el pasado martes luego de una larga enfermedad. Guayaquileños y gente oriunda de otros cantones del Guayas y del país participaron de la eucaristía que se celebró en la Catedral, y acudieron al cortejo fúnebre y sepelio que se realizaron entre la mañana y mediodía de ayer.
Unas seis mil personas asistieron a la Catedral, donde el vicario de Comunicación de la Arquidiócesis de Guayaquil, monseñor Elías Dávila, celebró la misa de cuerpo presente. El sacerdote destacó el don de servicio de CARR y lo alabó por ser un apasionado del periodismo.
Al acto religioso asistieron autoridades de la ciudad como el gobernador del Guayas, Felipe Mantilla; el vicealcalde Luis Chiriboga y el prefecto Nicolás Lapentti.
También el presidente de la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión (AER), Antonio Guerrero; la historiadora Jenny Estrada y el radiodifusor Rafael Guerrero.
Los familiares de CARR habían acordado llevar el féretro de Romero en el vehículo de la funeraria y hacer un pequeño recorrido hasta el cementerio que incluía pasar por la radio Cristal.
Aquello no se pudo realizar. Una parte de la gente que asistió a la misa decidió llevar el féretro en brazos y recorrer a pie por las calles Diez de Agosto, malecón Simón Bolívar, Av. Nueve de Octubre, Rumichaca y Julián Coronel.
“¡Armando, amigo, el pueblo está contigo!, “Armando, el pueblo te sigue amando”, o “Adiós a la voz del pueblo”, eran las frases que decía la gente durante el cortejo que empezó pasadas las 12h00.
Hubo desorden y forcejeo. En la intersección de la avenida Nueve de Octubre y malecón se produjo un pequeño incidente entre miembros de la Policía y quienes presidían la caravana, pues los primeros querían que el recorrido siguiera por el malecón, mientras que los otros deseaban que fuera por la Nueve de Octubre.
El recorrido culminó pasadas las 13h30, en el bloque 5 del cementerio general. Un grupo de artistas despidió a CARR con pasillos como Romance de mi destino y Sendas distintas.
El féretro de CARR se colocó en la bóveda 73436 (bloque 5), junto a la de su madre Mariana Rodas de Prieto. Ricardo Romero, uno de los hijos de CARR, destacó que cuando murió su abuela (en mayo de 1984), su padre compró las dos bóvedas. “Él deseó que se lo enterrara al lado de su madre y ese deseo se ha cumplido”.
LAS FRASES
Las programaciones de radio Cristal permitieron acuñar frases propias de Carlos Armando Romero Rodas y de los locutores cristalinos, al punto que ahora son parte del argot citadino:
“¡Faltan cinco minutos para las siete!”. Escuchar la hora se hizo común en las voces de CARR y de los locutores cristalinos, quienes introdujeron la modalidad de anunciarla a cada instante para ayudar a la puntualidad de estudiantes, trabajadores y del ciudadano común de cualquier lugar del país donde se escucha la emisora.
“¿Lo dejamos irrrr?”. Esa fue la clásica pregunta que hacía CARR o algún colaborador de la emisora al concluir la actuación de un artista.
Los presentes contestaban en coro ¡Nooo! y el cantante estaba obligado a interpretar otra pieza.
“¡Allá nos vemooos!” también constituyó otro de sus legados. Esto se pronuncia cuando se difunde una cuña importante (presentación de artistas o festival bailable, por ejemplo) y para consolidar el compromiso con la audiencia se remarca la expresión.
“¿Cuál será la Sorpresa Radial de mañana?” al contestar el público ¿Cuál será?, el mismo locutor confirma: ¡Mañana a las once lo sabrá!
Y qué decir del ritual de cada 31 de diciembre cuando su potente voz anunciaba la agonía del viejo y el advenimiento del nuevo . Allí su clásico ¡Faltan cinco segundos, faltan cuatro, tres, dos, uno... Se fue el 2003, bienvenido 2004. Arriba Ecuador...!
LOS PROGRAMAS
Durante los 47 años de radio Cristal, gran parte de su popularidad se debe a la manera original con que el director-fundador Carlos Armando Romero Rodas (CARR) concibió numerosos programas de entretenimiento y ayuda social que se arraigaron en la mente de la comunidad, entre ellos:
‘El despertador musical Cristal’
‘Desayúnese con las noticias’
‘Mañanitas ecuatorianas’
‘La sorpresa radial de las once’ ‘El horario triunfal de la 1 y 45’ ‘El balcón del pueblo’.
También constan otros programas a los que Carlos Armando Romero apoyó para que mantuvieran su sintonía: ‘Cristal deportivo’, heredero de ‘Coctel deportivo’, que condujo Manuel Palacio Offner; y ‘La hora Jota Jota‘.
También auspició espectáculos musicales como La Estrella Cristal, Festival Cristalino de la Canción Moderna y Voces del Pasillo.
REACCIONES
“Siempre mostró admiración por el arte pictórico. Me encargó realizar el mural del primer escenario de la emisora en la calle Machala y las ilustraciones para la revista Cristal. También pinté retratos y otros murales que él sugirió. Alguna vez compartimos un momento de bohemia, pero cierta ocasión al verme en un bar con su voz estentórea me dijo: ¡Artista, hay que cuidar la imagen!”.
Luis Peñaherrera Bermeo,
pintor y muralista
“Considero que se va un hombre bueno, porque Carlos Armando Romero Rodas siempre estuvo atento a las necesidades de los que menos tenían. Yo también solía escucharlo en radio Cristal, durante la lectura de las noticias de la mañana y considero que eso de transmitir la hora a cada instante ayudó a que hiciera las cosas a tiempo”.
Hugo Vázquez y Almazán,
sacerdote y escritor guayaquileño
“Conocí a don Armando en un bautizo donde compartimos el mismo ahijado. Desde ahí él me decía comadre, aunque no lo éramos. Fue una gran persona porque muchas veces trató de ayudar a la gente pobre. Siempre decía: ¡Para triunfar hay que trabajar! y repetía una frase sabia que señalaba que con el sudor de la frente hay que comer porque esa es la mejor herencia que los padres deben dejarle a los hijos”.
Graciela Coronel de Oleas, ama de casa
“Si mi mamita estuviera viva, ya se hubiera ido más atrás de él, porque ella lo adoraba mucho a don Armando Romero Rodas. Ella se levantaba a las 04h00 a prender radio Cristal para escucharlo, porque era su emisora preferida. Yo tenía 4 años y desde entonces crecí con su voz. Incluso mis hijos ahora escuchan la radio. Cada 31 de diciembre esperábamos que don Armando anunciara el nuevo año.
Alexandra Lituma,
ama de casa
“Lo que más recuerdo de don Armando es su frase: ‘¿Lo dejamos ir?’ que repetía en los programas de música ecuatoriana. Obviamente toda la gente cristalina decía no, porque queríamos que no se termine el evento. El país perdió mucho con su muerte, porque él siempre se entregó al pueblo, a la gente pobre, a sus amigos, clientes y familiares. Siempre recordaremos la profundidad de sus palabras”.
Elena Drouet Santos,
ama de casa
“Yo me acuerdo de su programa ‘La hora de JJ’ (Julio Jaramillo), todos los viernes a las 20h30. Yo estaba trabajando en mi carro y lo escuchaba. Él mismo lo anunciaba y enseguida venían 15 minutos de música. Lo conocí hace un año, aunque siempre lo escuchaba. Fue una vez que entré a la radio y estaban celebrando las fiestas de Guayaquil. Me sorprendió verlo tan sencillo hablando por micrófono a la audiencia”.
Mauricio Chóez Baque,
chofer
“Don Armando le hizo propaganda al negocio de lápidas de mi hermano durante 15 años. Decía: CVL relieves de venta de lápidas de mármol italiano las 24 horas.
Era muy querido por nosotros. Cada vez que era el cumpleaños de su madre iba a mi puesto de venta de flores y con su voz fuerte me decía: CVL 2, ese ramo quiero. Con el arreglo yo lo acompañaba hasta la tumba”.
José Vicuña Loor,
comerciante
“Él fue muy amigo de los educadores. En sus luchas tuvo coraje para enseñar a la gente que los pobres son grandes por su estatura moral y que los chicos a veces no extienden su voz por amenazas y disturbios. Siempre decía: Profesores seguid adelante, el retroceso es desconocido en sus propios valores. Adelante, radio Cristal será un cristal, hoy, mañana y siempre”.
Atahualpa Suárez,
educador
“Este año quién nos va a dar ese mensaje tan lindo de saludo del nuevo año. Él era un hombre de pueblo y muy querido, eso deben aprender los políticos para que no nos desamparen a los más pobres. Fue tan querido que basta con ver su sepelio donde sobran brazos para cargarlo. Él decía, yo soy hombre de pueblo y el pueblo está conmigo y por eso lo recordaremos todos los ecuatorianos”.
Rosa Mero,
ama de casa
“Yo recuerdo mucho sus palabras en cada 31 de diciembre, al despedir el año viejo y darle la bienvenida al nuevo. Don Armando fue un hombre que dio mucha apertura a la música nacional y uno de los cantantes que apoyó fue Julio Jaramillo. Es un buen amigo que se nos va, pero siempre recordaremos sus voz locutando la hora, las noticias y dando ánimo al pueblo”.
Arturo López,
comerciante