Ryanair, primera aerolínea de vuelos baratos de Europa, anunció ayer que ha vetado de por vida a ocho clientes por fumar en sus aviones y “comprometer la seguridad de los pasajeros y la tripulación”.

La compañía irlandesa, que tiene su base de operaciones en el aeropuerto londinense de Stansted, subrayó que fumar durante un vuelo “está estrictamente prohibido” y advirtió que en el futuro remitirá a la Policía cualquier transgresión de esa regla.

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Paul Fitzsimmons, jefe de comunicaciones de la aerolínea, lamentó la existencia de “una minúscula minoría de pasajeros que, de manera estúpida e imprudente, fuman y se obstinan en poner en peligro la seguridad de los otros a bordo” y luego agregó que “la seguridad de los pasajeros y la tripulación es la prioridad número uno” para esta empresa aérea.