Le pudo pasar a cualquiera, pero eso no es consuelo para las familias y amigos de Carlos Andrade (32) y Guime Córdova (30), víctimas inocentes que murieron abaleadas por la espalda en el operativo de la farmacia Fybeca, el pasado 19 de noviembre. Guime Córdova es el mensajero que trabajaba en la última hora de su turno. Se había lanzado al suelo, según un testigo, cuando recibió cuatro disparos, incluyendo uno en la nuca. Andrade es el cliente que fue a comprar pañales. Según un testigo, intentó sacar el arma que pensó lo iba a salvar, su credencial de evangélico, cuando le dispararon 8 veces, según el forense. Aún se investigan las circunstancias.

Guime Córdova, el mensajero
Guime Córdova con su suegra, Beatriz Soriano de Briones (i), su esposa Dolores Briones y su madre Apolinaria Encalada de Córdova, durante el bautizo de su hijo en marzo del 2002.