La isla Puná tiene más de 30 camaroneras en sus 945 kilómetros cuadrados de extensión. De ellas, 12 son las más grandes, como Iccsa (Industria de Cultivo de Camarón S.A.), propiedad de Esteban Quirola Figueroa, que está en el lado sur y produce un promedio de 2.000 quintales mensuales del crustáceo, para exportación.

“Tenemos 20 mil hectáreas, que es casi el 20% de Puná. Están las piscinas y los sembríos de mango, cacao, plátano y guanábano”, revela su administrador y gerente general, Jersey Cevallos. Para sus 300 trabajadores, Iccsa ha debido invertir, desde 1997, en centro médico, escuela privada, iglesia, muelle, sus propios servicios básicos y hasta su transporte: la compañía tiene 5 gabarras, botes, lanchas y su propia pista de aterrizaje, la única asfaltada de la isla.

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Próximo a su campamento (dividido por una cerca), en el recinto Puná Vieja, la pobreza impera. Sus pobladores a veces no tienen ni agua para beber.