La construcción de la nueva refinería de petróleo en Monteverde, península de Santa Elena, perjudicaría las playas prístinas de la Costa, y a una zona de pesca.

Si Ecuador necesita inversión extranjera en proyectos, como dicha obra, deberían considerarse no solo los beneficios brutos de la inversión, sino los costos al medio ambiente y a la cultura de la zona. Al parecer, el área propuesta por el Gobierno carecería de esos estudios.

Durante los últimos 12 años he disfrutado las playas de la Costa, especialmente las de Salinas y Olón. El sector cercano a La Libertad, incluso Punta Blanca, que poco a poco ha convertido sus arenas blancas en negras por los desechos de petróleo, producto de los buques que entran a La Libertad donde tienen refinerías de solo 45.000 barriles diarios. Imaginen qué podría pasar en el sector cercano a una refinería de 200.000 barriles diarios.

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La industria del turismo se afectaría seriamente si más playas se tornan negras por el petróleo, como la Playa Rosada, que en algunos años sería renombrada como ‘Playa Negra’. La Ruta del Sol podría convertirse en la ruta de las refinerías.

Recomiendo que se involucre a los ministerios de Ambiente, de Cultura y de Turismo y a los colonos para dilogar y determinar si realmente los beneficios superarán los costos ecológicos a largo plazo.  ¿Por qué no escogen un área que ya esté industrializada como La Libertad?

El otro problema es que tendrían que crear un nuevo oleoducto para traer petróleo a la refinería.
Stephen N. Brown Bell
Guayaquil