El primer destino fue Estados Unidos, de eso han pasado casi 40 años, cuando ilusionados ecuatorianos viajaron en busca del "sueño americano". En el siglo XXI, otros muchos miles decidieron seguir el "sueño español".

Una mezcla de esperanza y desencanto rodea este fenómeno migratorio. Todos salen con la ilusión de conseguir rápidamente una estabilidad económica que las diversas circunstancias socio-políticas se las ha negado en su propia tierra. Y la gran mayoría, vive con la nostalgia de su patria, con el deseo ardiente de volver.

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Las oleadas migratorias desde nuestro país han recorrido distancias tan largas como Europa en la actualidad, o tan cercanas como Venezuela, hace unos veinte años, donde hay muchos compatriotas afincados.

Se estima que 1,5 millones de ecuatorianos han salido del país en los últimos cinco años en busca de mejores oportunidades de empleo tras la crisis financiera que se desató en 1999, que provocó el cierre de varios bancos y su paso a manos del Estado.

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Ahora, la migración aporta a la economía. Las remesas de recursos del exterior se han convertido en una de las principales fuentes de ingreso del país,  pues el Ecuador ha experimentado uno de los flujos más importantes de su población hacia Estados Unidos y Europa.

Un reporte del Ministerio de Finanzas asegura que aunque la tendencia de incremento de ingresos por remesas al país ha decrecido, el monto real se mantuvo en unos 1.500 millones de dólares en el 2002.

La teoría de análisis del Banco Central del Ecuador es que estos recursos de los migrantes se están destinando a la sobrevivencia familiar y construcción de viviendas.

El sacerdote Joseph Heissenberger, preocupado por la salida de los ecuatorianos en busca de futuro, define así el proceso que viven los ecuatorianos en el exterior: "Migrar en la actualidad, es un derecho de las personas que buscan defenderse de una vida indigna". Él, al mismo tiempo, está convencido que la Iglesia debe vigilar las necesidades de los migrantes.

Las cifras

Según cifras proporcionadas por el jefe de Migración del Guayas, coronel Jorge Arias, el número de ecuatorianos que han salido del país desde el aeropuerto Simón Bolívar (hasta septiembre) en el 2003 es de 185.422, es decir 67.652 personas más de las que viajaron el año pasado en ese mismo periodo y desde ese mismo lugar (117.770).

En el primer trimestre de 1999 salieron del país 89 mil ecuatorianos, pero en el mismo período regresaron únicamente 63 mil. Según estos datos de las doce jefaturas provinciales del país, 26 mil nacionales se quedaron fuera del territorio patrio.

La gran mayoría se habría ido para no volver y se ha convertido en ilegal. Solo el 2% de los viajeros tenía razones para una estadía prolongada -estudios, trabajo o residencia-.

El 93% dijo que el motivo de su viaje era el turismo, el 2,5% negocios, y el 2,5% restante que salía por gira cultural, salud y otros.

Más de quinientos mil ecuatorianos salieron del país en el año 2000. La cantidad supera a la registrada en 1999 en el 24%.

Según estadísticas de la Dirección Nacional de Migración, entre el 1 de enero y el 27 de diciembre del 2000 viajaron 507.633 ecuatorianos, pero retornaron 343.333, es decir que se quedaron en el exterior 164.300.

En 1999 salieron 386.440 compatriotas y retornaron 277.603. El resto, 108.837, se habrían quedado en Estados Unidos, España, Italia y otras naciones.

Pero la cifra real de los personas que han salido del Ecuador se desconoce, pues existen los casos de los que viajan de forma ilegal, especialmente a EE.UU.

Quiénes se van

Profesionales como la profesora de una escuela privada, a la cual le disminuyeron el sueldo por la crisis económica; la obstetra, que completaba sus ingresos con un negocio que quebró debido al incremento desmesurado del dólar; o el campesino, que decide irse con todas sus pertenencias embaladas en sencillos cartones porque "aquí no hay trabajo", son algunos de los personajes que protagonizan la ola migratoria desde Ecuador hacia varios países del mundo. Las causas de estas personas para emigrar ha sido las actuales condiciones económicas locales.

Los referentes históricos revelan que el fenómeno migratorio de los ecuatorianos hacia el exterior ha sido una constante desde la década del 60, pero información de la Dirección Nacional de Migración precisa que a partir de 1997 esa tendencia ha crecido aceleradamente. En 1997, el 9% de los que salieron no regresó; en 1998, no volvió el 13%; y, en el primer trimestre de 1999, no lo ha hecho el 29%.

El perfil del emigrante ha cambiado. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos el emigrante tradicional era en su mayoría aquel que no contaba con instrucción superior o media, pero el 60% de los viajeros actuales a los cuales consultó Diario EL UNIVERSO, lo constituyen profesionales o quienes tienen estudios superiores.

Los destinos de los viajeros también se han diversificado. Estados Unidos sigue siendo una ruta importante para los ecuatorianos, pero las limitaciones existentes para los migrantes en ese país y las relativas facilidades de ingreso a otros, han permitido que países de Europa y de América Latina, en mejores condiciones económicas que las de Ecuador, estén receptando al mejor recurso que tiene este país: su gente, que aquí no encuentra un espacio para desarrollarse.

La migración desnuda otra realidad: la fuga de cerebros. En el año 2000, más de 68.000 profesionales ecuatorianos salieron del aeropuerto de Guayaquil huyendo de la crisis económica y buscando puertas de empleo que sí se les abran en otros países.

Los ingenieros han sido los que más han emigrado. Países como Estados Unidos, España, Panamá, Chile, han acogido a profesionales de esta rama o a médicos, contadores, y profesores que se fueron sin esperanzas en el Ecuador.

Otro destino preferido por los profesionales ecuatorianos ahora es Canadá, pero esa emigración requiere dinero para solventar la estadía hasta que el emigrante logre estabecerse.