El diario The Washington Post cambió ayer su versión sobre la captura de la soldado Jessica Lynch en Iraq, y modificó parte de la historia que el Pentágono contó sobre el rescate de la joven de un hospital por parte de comandos.

Lynch, ahora de 20 años, integraba una unidad de mantenimiento del Ejército de EE.UU. que cayó en una emboscada cerca de Nasiriya el 23 de marzo pasado, tres días después del inicio de la invasión anglo-estadounidense.

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El 1 de abril comandos especiales de Estados Unidos ocuparon un hospital en Nasiriya y rescataron a Lynch.

La historia que The Washington Post publicó en primera página, y que el resto de los medios divulgó en aquel momento, decía que Lynch había disparado hasta la última bala de su fusil, matando a varios iraquíes antes de ser herida de bala y bayoneta.

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Para esta versión el Post citó a fuentes militares y de inteligencia que no identificó.
Sin embargo, el Post publicó ayer, sin otra vez identificar fuentes, que el fusil de Lynch se encasquilló, no mató a ningún iraquí y no sufrió heridas de bala ni fue apuñalada.

Según la versión oficial del Pentágono, también repetida por los medios, la liberación de la joven soldado fue en medio de un combate y gracias a la cooperación eficiente de comandos especiales del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y la Infantería de Marina.

Pero, según el artículo de ayer del diario, durante el rescate no hubo ni un disparo.
Los entrevistados por periodistas del Post dijeron que los soldados iraquíes habían abandonado el hospital un día antes de que llegaran los comandos especiales estadounidenses, y no había necesidad de una acción armada.