La dificultad de la escuela pública (educación básica y bachillerato) existe desde hace algunos años.

El presupuesto asignado no alcanza para atender las necesidades elementales de los establecimientos y sueldos del personal docente.

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¿Es acaso un sueldo motivador los $ 240 que percibe un profesor de novena categoría y con 14 años de servicio?
No es posible alcanzar la competitividad sin un presupuesto adecuado para la educación pública, con un magisterio mal pagado, con una infraestructura física deteriorada, con una baja productividad.

Para lograr la competitividad es necesario que el Gobierno actúe en términos de “micro” para implantar un sistema educativo de excelencia, pues no se debe postergar la preparación técnica del recurso humano para competir con eficacia y eficiencia.
Dr. W. Gonzalo Zambrano
Guayaquil