Seis semanas después de haberse enfrentado a balazos, los miembros del Ejército y la Policía desfilaron ayer, a prudentes metros de distancia, en la ceremonia central con la que Bolivia conmemoró la pérdida de su salida marítima en una guerra con Chile.

En el discurso central de la ceremonia, realizada en la plaza Avaroa, donde también desfilaron miles de empleados públicos y escolares, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada evitó referirse directamente a Chile y a la guerra con ese país en 1879, en la que se perdió el acceso al mar, pero reivindicó el anhelo boliviano de retornar al Pacífico.

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“Los bolivianos hemos vivido muchas horas difíciles a lo largo de nuestra historia. Pero la más difícil de todas ha sido la pérdida de nuestra condición marítima”, indicó.

Pidió unidad a los bolivianos, tras la violenta revuelta del 12 y 13 de febrero pasados, cuando la Policía amotinada se enfrentó al Ejército a pocos metros del Palacio Presidencial, lo que derivó en una serie de actos vandálicos que dejó 31 muertos en esos dos días.

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Los policías reclamaban un incremento salarial y rechazaban el cobro de un impuesto que, sin embargo, aún no estaba en vigencia.