El guardameta del Bayern Múnich y la selección alemana, Oliver Kahn, y su esposa, Simone, han decidido separarse, dos semanas después del nacimiento de su segundo hijo común y tras el revuelo causado por el adulterio del jugador.

"Tras lo ocurrido últimamente, hemos decidido seguir por caminos distintos", explica el matrimonio, en declaraciones que publica hoy el diario "Bild".

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El guardameta explica que por el momento no piensan divorciarse, no por cuestiones económicas, afirma, sino porque quiere seguir viendo siempre que lo desee a sus dos hijos, Katharina y David.

En el aire queda asimismo lo que ocurrirá con su actual novia, Verena, la chica de 21 años detonante del escándalo.

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"No sé qué pasará con Verena. Tras las turbulencias de los últimos tiempos quiero volver a la calma", explica Kahn.

El romance entre el jugador y Verena, diez años más joven que su esposa, salió a relucir en las últimas semanas de embarazo de Simone y acaparó la atención de la prensa popular alemana.

Kahn y su esposa eran una pareja desde hace 17 años y se casaron hace cinco.

La escapada con Verena, de la que la prensa ha difundido fotos de múltiples juergas nocturnas, ha salpicado la vida deportiva de Kahn.

El director deportivo del Bayern Múnich, Uli Hoeness, tomó cartas en el asunto y, tras acusar a ciertos medios de practicar "perverso voyeurismo", pidió respeto por la vida privada del jugador.