Declarar camposanto al sitio donde han fallecido personas, cuyos restos no pueden ser enterrados según la tradición religiosa, implica aspectos legales y éticos.
No todos los familiares apoyan esa decisión, ya que declarar camposanto al lugar donde se estrelló el avión de Saeta, el 15 de agosto de 1976, en el volcán Chimborazo, significaría que no se podrán rescatar más restos humanos ni del avión.
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Para el presidente de la Junta Investigadora de Accidentes de la Dirección de Aviación Civil (DAC), Iván Arellano, esa declaratoria va más allá de simples prohibiciones para que no se pueda visitar ese lugar.
Por ello, dijo, no deben insistir en conocer el lugar como quien hace turismo y peor si desean llevarse alguno de los restos como souvenir o trofeo que señale que ha llegado a ese sitio.
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El fiscal de Chimborazo, Juan Rivera Fierro, dijo que si se declara camposanto, el tratamiento que tendrá este sitio en el que se encontraron restos humanos de los pasajeros del avión de Saeta, tendrá el mismo que tienen los cementerios comunes.
Agregó que cuando el Gobierno legalice este pedido, todos los trámites legales que debía realizar la Fiscalía, como las autopsias, ya no proceden.