El Reino Unido impulsará el primer banco de células madre del mundo, que se abastecerá de embriones humanos y de médula ósea desechados y servirá para producir tejidos nuevos con los que curar enfermedades, confirmó este miércoles el Gobierno británico.
Este banco, que dotará a la ciencia de un material precioso y hasta ahora escaso, las células madre, alimentará la esperanza de decenas de enfermos -del corazón, de Alzheimer, de diabetes...- cuyas células inoperantes podrían ser reemplazadas por otras nuevas.
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El Consejo para la Investigación Médica (MRC, siglas en inglés), organismo que supervisa los proyectos de investigación oficiales, anunciará la revolucionaria iniciativa el próximo 11 de septiembre, coincidiendo con el primer aniversario de los atentados terroristas en EE.UU., según afirma el diario "Daily Mail".
La propia naturaleza del proyecto y la peculiar fecha en la que será hecho público ya empezó a causar polémica en este país.
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Por lo que respecta al día, los críticos citados por dicho diario sostienen que se eligió esa fecha para que el controvertido anuncio pase desapercibido junto a informaciones sobre los ataques a Nueva York y Washington.
En relación al proyecto, según el rotativo, sectores religiosos y conservadores desaprueban el uso de embriones y temen que, en el futuro, las parejas que se sometan a tratamientos de fertilización sean presionadas para donar sus excedentes a este banco.
El MRC salió al paso de las críticas y aclaró hoy que el banco estará debidamente regulado y que en ningún caso "abrirá la veda" a la experimentación con embriones, ni dará pie a su destrucción innecesaria.
"La idea es que una vez que esté en funcionamiento ya no se necesiten más embriones, sino cada vez menos", explicó la portavoz.
Los embriones, más que la médula ósea, son una fuente enorme de células madre, a partir de las cuales se pueden crear todo tipo de tejidos que podrían facilitar trasplantes de órganos y curar muchas dolencias: por ejemplo, se podrían crear nuevas células nerviosas para casos de demencia, o células cardíacas para enfermos del corazón.
Según una ley de 1990, los científicos británicos podían hacer experimentos con embriones -óvulos femeninos fecundados- durante catorce días, pero sólo en investigaciones sobre fertilidad, aborto natural, anticoncepción, anormalidades cromosómicas o enfermedades genéticas.
En diciembre de 2000 esta ley fue ampliada para permitir el uso de embriones para crear tejidos nuevos, lo que allanó el camino para la eventual creación de un banco de células madre.
Según datos del periódico, entre 1991 y 1998 se produjeron en el Reino Unido 763.500 embriones. De éstos, 184.000 se almacenaron para uso posterior de las parejas; 238.000 no se llegaron a utilizar y fueron destruidos, y 48.000 se donaron a la ciencia.