El primer ministro británico, Tony Blair, y el presidente de EE.UU., George W. Bush, coinciden plenamente en la necesidad de afrontar el problema de las armas de destrucción masiva de Irak, señaló esta mañana un portavoz oficial de Downing Street, residencia oficial de Blair.
El Reino Unido considera que el presidente de Irak, Sadam Husein, debe permitir el retorno de los inspectores de armas de la ONU, precisó la fuente de Downing Street.
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"Hay un camino que Husein puede seguir y es permitiendo el acceso sin trabas de los inspectores de la ONU y cumpliendo con las resoluciones" de esa organización, agregó.
"El líder iraquí tiene antecedentes de no cumplir con las inspecciones de la ONU, por lo que el razonamiento lógico es decir qué pasa si continúa con esa política", puntualizó el portavoz.
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Estas declaraciones coinciden con el retorno a Londres del primer ministro de sus vacaciones estivales en Francia.
Un sondeo publicado esta mañana indicó que el 52 por ciento de los votantes laboristas no están de acuerdo con una acción contra Irak.
El estudio, hecho por la firma ICI para el diario The Guardian, dice que un 35 por ciento se mostró partidario de una medida militar, mientras que el resto no contestó.
El periódico resaltó que este cambio de opinión traerá problemas a Blair cuando asista el mes próximo a la conferencia anual de su partido, en la que podría tratarse el caso iraquí