El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo hoy que preferiría andar en burro y ponerse alpargatas, e incluso recortar el gasto militar, antes que sacrificar los fondos de su revolución cultural.

La afirmación de Chávez surge en medio de una crisis fiscal por la caída de los ingresos petroleros de Venezuela, que ha obligado a su gobierno a recortar gastos en el 2002.

"Si los ministros y el presidente tenemos que andar en franelita blanca (camiseta), en alpargatas, porque no hay dinero ni para comprar un par de zapatos, pues tendremos que andar en eso, o andar en bicicletas o en burro", dijo en la inauguración de un centro integral de danza.

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Chávez, un teniente coronel retirado de 48 años que usualmente viste costosos trajes formales, dice identificarse con los pobres del país, que alcanzan al 80 por ciento de los alrededor de 23 millones de habitantes, para quienes va dirigida su revolución pacífica y bonita.

Como parte de su proyecto político, en enero del año pasado declaró el comienzo de una revolución cultural para aplicar su propia visión de las artes, lo que significó la destitución de los directivos de más de 30 instituciones culturales públicas que consideró pertenecían a élites y principados.

"El presupuesto para la educación no sólo es que hay que mantenerlo, hay que seguirlo incrementado progresivamente", expresó Chávez, quien gusta mostrar en público sus preferencias culturales entonando canciones folklóricas y boleros, o citando al poeta Walt Whitman.

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Una severa recesión económica que llevó al gobierno a proyectar una caída del Producto Interno Bruto (PIB) en entre 3,0 y 3,5 por ciento este año, ha colocado al sector cultural en una virtual quiebra apenas 18 meses después de que Chávez anunció su revolución cultural.

Los principales museos, orquestas y teatros estatales han presentado problemas presupuestarios que han impedido cumplir con los salarios y que han retrasado programaciones.

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Los adversarios de Chávez, entre los que figuran militares que fueron clave en su derrocamiento por 48 horas en abril, lo acusan de querer instaurar una dictadura de izquierda y de intentar adoctrinar a la población a través de proyectos culturales y educativos.

Los oficiales disidentes también lo han acusado de tratar de transformar a la Fuerza Armada en un brazo armado de su revolución.

Chávez, quien ha negado dichas acusaciones, manifestó que quien quiera saber cuál es el signo de un gobierno, debe revisar hacia dónde se dirige el presupuesto, que en el caso de la educación dice que pasó de 2,8 al 7,0 por ciento del PIB durante su gestión.

Sobre el presupuesto militar dijo que fue recortado significativamente. No precisó cifras.

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