La Josefina  es considerado hasta la fecha, el segundo desastre en magnitud en Suramérica después de la catástrofe ocurrida en el pueblo de Armero*, en Colombia.

La madrugada del lunes 29 de marzo de 1993, un gigantesco deslave de la montaña Nuzhuqui formó un dique natural de un kilómetro de longitud en el punto en que los ríos Cuenca y Jadán confluían para formar El Paute.

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El agua de estos dos ríos dio origen a la formación de una laguna de 800 metros de largo, 300 de ancho y 80 metros de profundidad en el sector La Josefina, cerca de Cuenca.

Los 20 millones de metros cúbicos de material pétreo (tierra, piedras y rocas) borraron del mapa el poblado La Josefina, donde habitaban más de 60 familias; destruyeron carreteras, fincas, sembríos y dañaron una central termoeléctrica valorada en 25 millones de dólares.

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El Cuerpo de  Ingenieros del Ejército tomó a su cargo, por disposición del presidente de la República de la época, Sixto Durán-Ballén, el manejo de la situación.

Desde el 20 de abril se inició el lento proceso de desfogue de las aguas, hasta que el 1 de mayo se abrió la represa para que el río Paute volviera a su cauce.

Previo a la fecha prevista para el desfogue, el Ejército evacuó poblaciones enteras, río abajo del cauce del río, entre ellas Paute, las cuales fueron cubiertas por el agua represada, con lo que terminaron 30 días de suspenso para los ecuatorianos.

*Un alud de barro destruyó la ciudad colombiana de Armero y mató 25.000 personas. El desastre fue causado por la erupción del volcán Nevado del Ruiz, de los Andes colombianos.

La masa ardiente derritió las nieves y causó así un masivo desplazamiento de barro que sepultó la ciudad de Armero, situada al pie del volcán. Las autoridades gubernamentales y de la Iglesia decidieron declarar cementerio a la pequeña ciudad, ya que era imposible rescatar los cadáveres sumergidos en el barro. Tal vez la mayor catástrofe ocurrida en Colombia. El desastre de Armero ocurrió el 14 de noviembre de 1985.