“Tradicionalmente, los partidos entre Estados Unidos y México son de pocos goles; ambos equipos jugarán defensivamente y tratarán de aprovechar cualquier oportunidad de gol que puedan crear”, explicó Arena.
El entrenador mexicano Javier Aguirre señaló que “los tiempos en que México doblegaba sin esforzarse a Estados Unidos quedaron atrás”, y reconoció que entre ambas selecciones no hay superioridad.
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La tónica de las declaraciones de Aguirre y de su colega Bruce Arena antes del partido ha sido de respeto mutuo, pero de seguro que en la cancha ambos equipos sacarán a relucir su vieja rivalidad.
En prevención, la selección de México practicó ayer el cobro de penaltis, aunque los jugadores confían en ganar en tiempo reglamentario a Estados Unidos, en los octavos de final de la Copa del Mundo.
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Al término del entrenamiento que tuvo una sesión muy relajada en el estadio de Jeonjú, el mediocampista mexicano Jesús Arellano, dijo que el equipo no temía a los penaltis, “pero la idea es ganar en los 90 minutos”.
Quienes más se dedicaron a patear penaltis fueron los delanteros Cuauhtémoc Blanco y Jared Borgetti, así como el mediocampista Alberto García Aspe, además de Luis Hernández, posible variante.