Somos habitantes del sector Las Malvinas en el que durante años han estado rellenando las calles con cascajo, pero estas, apenas cae una lluvia, se convierten en lodazales, y con el peso de los carros se hacen grandes cráteres.

De tanto cascajo que tiran en las calles, nuestras casas ya están quedando enterradas, hundidas, y con los aguaceros, el agua se entra a nuestras viviendas causándonos grandes pérdidas económicas.
Ángel  Damián Duchi
Guayaquil