Mucho hay que rectificar en nuestro país, pero los problemas económicos que más golpean al bolsillo del pueblo son la deuda externa, que chupa casi la mitad del presupuesto del Estado, y la dolarización que sigue pauperizando a todos.

Estos dos temas medulares deberían ser tratados a fondo en un foro de economía que podrían promover los presidenciables, a fin de que el Ecuador haga una reforma económica previa a la campaña electoral del presente año.

Publicidad

El objetivo sería que el próximo presidente pueda dirigir una Función Ejecutiva económicamente viable desde el 2003.
Por la actual y creciente crisis económica, sin rectificaciones gubernamentales el doctor Gustavo Noboa no le dejará a su sucesor la mesa “servida” sino “hervida”, hirviente, caliente, calientísima, por el hervidero de una problemática económica en ebullición.

La herencia sería tizón encendido de la desocupación, brasa llameante de la carestía de la vida, carbón ardiente de la masiva emigración, hierro candente de la producción no reactivada, y fogata del grave empobrecimiento general, que con el pasar de los meses quemaría las manos a cualquiera.
Juan Gilbert Rizzo
Guayaquil