Los estudiantes hispanos figuran entre los más afectados por los ataques del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas, según estudio encargado por la Junta Escolar a los 94 centros del sistema de educación pública de Nueva York.
El estudio, realizado entre febrero y marzo por expertos en salud mental, estima que los estudiantes latinos, los que sufrieron la pérdida de un familiar, las niñas y los que padecían un trauma anterior fueron los que mostraron mayor evidencia de síntomas traumáticos por el atentado.
Decenas de miles de escolares neoyorquinos sufren aún de algún tipo de trastorno emocional a causa de los ataques, según datos del informe que recoge hoy la prensa local.
Durante la investigación, numerosos escolares mostraron síntomas de agorafobia, estrés y ansiedad, entre otros trastornos, a consecuencia del impacto emocional causado por los ataques contra el World Trade Center.
El director de la Junta Escolar, Harold Levy, se mostró sorprendido por el alto número de casos de escolares que dijeron tener angustia a los espacios abiertos, al estimarse que unos 750.000 de ellos utilizan a diario el metro para asistir a clases.
También subrayó el hecho de que más de 70.000 alumnos presentaran evidencias de estrés postraumático y señaló que el estudio se enviará a los directores de centros escolares para que lo analicen con el profesorado.
El sicólogo Michael Cohen, uno de los autores del informe, opinó que la tragedia del 11 de septiembre, a diferencia de otras como el atentado en Oklahoma City o la matanza en la escuela secundaria de Colombine (Colorado), ha tenido efectos mayores en la población por combinarse con otros sucesos inquietantes en meses posteriores.
Las muertes y casos de contagio de la enfermedad del carbunco (ántrax maligno) en Nueva York; el estado de alerta en que ha permanecido la ciudad por posibles atentados y la participación de EEUU en la guerra en Afganistán, han sido factores que incidieron en las alteraciones emocionales de los escolares, según los expertos.
Para evaluar el impacto de la tragedia seis meses después de ocurrir, los investigadores tuvieron en cuenta síntomas tales como pensar a menudo en la catástrofe de las Torres Gemelas o no querer hablar u oír nada relacionado con ello.
También consideraron si los escolares tenían más dificultades de concentración por los recuerdos sobre el suceso, si sufrían pesadillas por las noches o si habían dejado de pensar o hacer planes para el futuro, entre otras variables.
La ciudad de Nueva York ha recibido hasta ahora 4,6 millones de dólares de ayuda federal para servicios de consejería en trastornos posteriores al 11 de septiembre y las autoridades confían en recibir entre 8 y 10 millones más para poder continuar con esa labor.