Custodio. Los caballeros del Cristo del Consuelo protegieron la imagen durante todo el recorrido. Solo dejaron que la Policía la lleve cuando se les hacía imposible trasladarla a la tarima ubicada afuera de la iglesia Espíritu Santo.
La venta de crucifijos, rosarios y estampas no estuvo buena, según dijo Francisco Rojas. La mayoría de las personas prefirió llevar sus propios rosarios a gastar 50 centavos por uno o 25 por los collares.
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Samaritano. Rafael Morla ofreció jugo gratis a los feligreses. “Es una prueba de amor y devoción a Cristo”, dijo, tras señalar que desde hace doce años lleva a cabo esta iniciativa.
Desmayados. Cerca de 50 desmayados hubo durante la procesión del Cristo del Consuelo. Miembros de la Cruz Roja del Guayas señalaron que la causa fue que los fieles acudieron sin desayunar.
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Buen clima. No llovió ni hubo sol. No obstante, el calor afectó a muchas personas que pedían a los bomberos que les echen agua.
Un cordón policial resguardó el trayecto de las imágenes de la iglesia de Nuestra Señora de La Alborada, mientras que grupos religiosos se turnaban en la de Czestochowa.
Con una cruz de madera de unos 50 centímetros que adquirió recientemente, José Vera Donoso, de 40 años, pidió en la procesión de Nuestra Señora de la Alborada “gracias a Dios por sus padres, la unidad familiar, y que la unión reine entre los ecuatorianos”.
Los mellizos José Miguel y Juan Pablo, de siete meses de edad, participaron en el acto mientras sus padres Johanna Naranjo y Patricio López integraban el cordón que rodeaba las imágenes en la marcha de la iglesia de Czestochowa.
CTG. Personal de la Comisión de Tránsito impidió el paso de vehículos por las calles donde se realizaba las procesiones. La entidad destinó cerca de 300 efectivos para cubrir todas las manifestaciones religiosas en Guayaquil y en la Península.
Los metropolitanos también ayudaron en la seguridad.