Desde hace seis años, en este sector, ubicado a 45 kilómetros al noreste de Cuenca, se realiza esta singular
peregrinación. Cada año va experimentando mayor concurrencia; ayer, por ejemplo, se calculó que estuvieron cerca de 1.000 creyentes.
Por su parte, las hermanas Monsalve, como acostumbran desde hace 14 años, acudieron a Guachapala para participar en la procesión, como una promesa ante el Señor de Andacocha.
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Antes del amanecer, ellas se encaminaron desde su comunidad de Pargui y cuatro horas después iniciaron el largo recorrido cuesta arriba. La multitud participó activamente en esta demostración de fe.
Gabriel Castro acudió presto para cargar sobre sus hombros la pesada cruz de cinco metros de largo, entre la Sexta y Séptima Estación. Mientras su hijo Cristian, con filmadora en mano, trataba de captar las mejores tomas para enviárselas a su hermano Patricio, quien emigró hace dos años a los Estados Unidos. Los Castro, junto a otros 15 familiares, llegaron desde Azogues.
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En cambio, los hermanos Juan, Leonidas y Ángel Juela, a más de otros tres amigos, se unieron a la procesión en medio camino. A ellos se los vio agotados de empujar cuesta arriba sus bicicletas, en las que se trasladaron desde Sayausí, en Cuenca. Este grupo de jóvenes decidió cumplir con su promesa antes del viaje que emprenderán hacia los Estados Unidos.
A las 12h15, la procesión llegó a la iglesia de Andacocha.