En Ecuador, el cáncer de mama y el cáncer de cuello uterino se mantienen como los diagnósticos más frecuentes en mujeres. Ambos comparten un elemento determinante: pueden detectarse en etapas tempranas e incluso prevenirse con un seguimiento médico adecuado.
El Dr. Gonzalo Puga, gerente hospitalario de Solca Guayaquil, explica que el cáncer de mama presenta una mayor incidencia a partir de los 40 años y tiene un componente genético importante. En paralelo, el cáncer de cuello uterino está vinculado principalmente a ciertos genotipos del virus del papiloma humano (VPH), lo que refuerza la importancia de los controles periódicos.
La detección oportuna es uno de los factores que más incide en el pronóstico de estas enfermedades.
La mamografía y ecografía mamaria alcanzan una sensibilidad cercana al 95 %, lo que permite identificar lesiones en etapas iniciales. Por su parte, el examen de Papanicolaou y la genotipificación del VPH superan también el 95 % de efectividad en la detección de alteraciones cervicales.
¿Qué incluye un chequeo preventivo?
Más allá de una revisión puntual, el chequeo preventivo femenino responde a un enfoque integral de salud. Este contempla:
- Identificación de factores de riesgo
- Exámenes de laboratorio completos
- Estudios de imagen en un solo sitio
- Valoración ginecológica especializada
- Informe médico con recomendaciones personalizadas
Estos procesos permiten no solo detectar enfermedades, sino también anticiparse a su desarrollo.
Prevención como hábito, no como excepción
El control periódico de la salud no responde a una fecha específica, sino a una práctica constante. La información, el acceso a servicios médicos y la adopción de hábitos de prevención permiten reducir el impacto de enfermedades que, detectadas a tiempo, pueden tratarse de manera oportuna.
En ese sentido, la revisión médica regular se posiciona como una herramienta clave para mejorar el pronóstico y la calidad de vida en la población femenina.



