La Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó al menos una decena de mitos que surgieron a raíz de la distribución masiva de vacunas contra el COVID-19 en la población. Esto generó la difusión de información errónea y rumores en torno a los compuestos químicos que contienen, a su efectividad y supuesto desarrollo de patologías, ninguno de ellos con un respaldo científico; no obstante, esta situación puede crear desconfianza generalizada. Sin embargo, la mejor herramienta en contra de rumores y mitos es la información verificada y real, pues es muy importante que los ciudadanos se vacunen para poder superar la pandemia.