La dolarización fue anunciada el 9 de enero del 2000 por el presidente Jamil Mahuad para enfrentar la profunda crisis económica y social que atravesaba el Ecuador, acción que hasta hoy, 21 años después, genera debate. Al final fue una respuesta a una depreciación incontrolable del sucre y a la espiral inflacionaria que estaba causando. En la actualidad, según especialistas, se han evidenciado efectos más positivos que negativos, generando estabilidad financiera tanto a nivel macroeconómico como en los ciudadanos; por ejemplo, una persona con un sueldo fijo puede programar las deudas que alcanza a cubrir, incluidos vehículos o bienes inmuebles. Sin embargo, ante el panorama político actual, expertos coinciden en que la dolarización debe seguir fortaleciéndose.
