Ecuador viene enfrentando una crisis fiscal desde mucho antes de que llegara la crisis del COVID-19. La pandemia ha agravado la situación con la caída del comercio internacional y el descenso del precio del petróleo. Esto nos obliga a tomar decisiones urgentes que nos conduzcan a obtener una pronta recuperación y asegurar el crecimiento a largo plazo y la reducción de la pobreza. Bajo la premisa que Si el Estado no puede brindar liquidez al sector productivo y a los hogares por la crisis, por lo menos que no la reste y, al contrario, que la alivie.