Una parte de Ecuador entró a las 23:00 del domingo en un nuevo toque de queda.
La restricción incluye a nueve provincias y cuatro municipios: La Maná (Cotopaxi), Las Naves, Echeandía (Bolívar) y La Troncal (Cañar).
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Desde antes del toque de queda, policías y militares se desplazaron a zonas conflictivas de estas localidades.
Estos territorios, donde se encuentran Quito y Guayaquil, las dos mayores ciudades del país, concentran el 90 % de la violencia y el 86,70 % de la delincuencia que se registra a nivel nacional, según datos oficiales.
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Despliegue militar y policial en zonas conflictivas
El despliegue arrancó en puntos de control instalados. Allí, los agentes revisaban los vehículos que circulaban en busca de armas, explosivos o personas requeridas por la Justicia.
Mientras, policías y militares incursionaban en zonas calientes para realizar allanamientos planificados.
El Ministerio de Defensa indicó que más de 38.000 militares intensifican operaciones de control, seguridad y presencia territorial en todo el país ante el inicio del toque de queda.
Durante este periodo, las Fuerzas Armadas ejecutarán operaciones enfocadas en localizar y destruir objetivos militares vinculados a estructuras criminales, cerrar rutas ilícitas y recuperar el control de zonas estratégicas, indicó esa cartera de Estado.
El Alto Mando Militar supervisará desde territorio todas las operaciones, con presencia permanente, coordinación directa y capacidad de respuesta inmediata.
Objetivos del Gobierno y antecedentes de la medida
Con el nuevo toque de queda, el Gobierno busca intensificar las operaciones contra las bandas criminales, a las que atribuye la escalada de violencia.
Esta es la segunda vez en el año que el presidente Daniel Noboa implementa esta medida, después de que el 2025 cerró con un récord de homicidios al contabilizar 9.269.
La primera ocasión fue entre el 15 y el 30 de marzo y se aplicó solo en las provincias de Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas.
Durante este año, el Gobierno ha indicado que las muertes violentas han bajado, pero se necesitan más acciones para seguir reduciendo los homicidios. En marzo, las muertes violentas bajaron en un 28 % a nivel nacional tras el primer toque de queda nocturno. (I)