Susana nació hace dos años en el Registro Civil del centro de Guayaquil. Así lo siente esta guayaquileña de 47 años que accedió al cambio de género y de nombre, y quien en mayo del 2022 finalmente hizo el trámite.

Aunque nació como Omar, cuenta que siempre sintió que no estaba viviendo como quería.

Fue hace pocos años, cuando su padre enfermó y se disculpó por no haberla aceptado y por haberse alejado, que finalmente pudo cerrar esa etapa.

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“Cuando mi papá aceptó lo que yo era, decidí hacer mi transición completa. Empecé a averiguar, porque tenía amigos y clientes que ya habían hecho el trámite cuando empezó a ser legal en 2016″, recuerda.

Susana se puso prótesis en el pecho, se hizo una lipo y se hormonizó. Cuenta que entró al Registro Civil el 3 de mayo del 2022 a las 08:30 y salió a las 17:00, con los funcionarios al final de la jornada, porque el trámite de “renacer” le tomó ocho horas.

A Susana en el Registro Civil le entregaron su “nuevo certificado de nacimiento” tras una solicitud de rectificación de datos y con ese documento han ido a entidades a pedir la actualización de su nombre. Foto: José Beltrán

Relata que para inscribir su género (femenino/masculino) tuvo primero que sacar una cédula en la que seguía su nombre masculino, y luego tomó otro turno para sacar una segunda cédula en la que se cambió el nombre.

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Pasó de Omar a Susana, aunque para la foto le pidieron recogerse el pelo en la cola de caballo, quitarse el labial y las pestañas postizas.

Ese día además le entregaron su “nuevo certificado de nacimiento”, tras una solicitud de rectificación de datos. Gastó 30 dólares, detalla.

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“Con este documento puedo acercarme a entidades públicas y privadas para actualizar mis datos, pero no ha sido fácil hacerlo”, relata Susana, quien aclara que el cambio es solo del nombre; no se cambian ni apellidos ni número de cédula.

Susana tiene una peluquería en el norte de Guayaquil y sostiene que en el Servicio de Rentas Internas (SRI) y en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) el cambio de su nombre fue automático, pero en la Empresa Eléctrica desde hace 19 meses ha ingresado el pedido para actualizar sus datos y esto aún no se concreta.

Cambiar su identidad en bancos y entidades financieras más o menos le tomó dos meses. Fue a los dos bancos con los que trabaja para ingresar la solicitud y finalmente le llegaron las tarjetas con su nuevo nombre; pero en la banca móvil, cuando sus clientas le hacen transferencias, sigue saliendo su nombre original.

Susana es estilista y tiene su negocio propio. Foto: José Beltrán/ El Universo Foto: José Beltrán

En empresas de telefonía, supermercados y farmacias, por más que ha insistido, aún no se actualizan los datos para la emisión de las facturas, que siguen saliendo a nombre de Omar.

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Susana dice que este mes le toca declarar sus impuestos ante el SRI y no sabe si esas facturas las podrá usar para este trámite.

Además, cuenta que para sacar su pasaporte tiene que acercarse nuevamente al Registro Civil para hacer el registro de sexo, trámite que en mayo del 2022 aún no estaba disponible, y lo que, según ella, requiere para la emisión de un pasaporte. Para la renovación de su licencia espera que el trámite no sea tan largo.

Reforma legal da paso al cambio de sexo en la cédula de identidad

Pero no solo Susana ha luchado por años para ser reconocida con su nueva identidad. Son 2.065 personas las que en Ecuador desde el 2016 han cambiado de género, según datos del Registro Civil. La mayoría de estos casos, 909 en total, se ha dado en la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón).

El Registro Civil detalla que 1.503 personas también han cambiado su nombre luego de haber realizado el servicio de registro de género, 567 de ellas en Guayaquil.

Alana es también parte de ese grupo. Es una odontóloga transexual de 38 años que trabaja en un dispensario del Ministerio de Salud Pública. Cuenta que actualizar su título profesional para poder optar a una plaza en el servicio de sanitario público fue un trámite que le tomó meses.

También se queja de haber recibido discriminación por su género y porque en ocasiones los pacientes no han querido que los atienda.

Otra persona que pasó por la actualización de sus datos tras el cambio de género es Andrés, quien nació como mujer hace 32 años, pero hizo su transición en 2017.

Cambio de sexo a género se apuraría por las elecciones

Andrés actualmente es docente y casi pierde una beca en el exterior porque, cuando fue a sacar su pasaporte, le indicaron en la cita que requería una nueva cédula con la actualización de su sexo (hombre/mujer) antes de la emisión y que debía tomar un nuevo turno para el pasaporte.

Pese a ese atraso que lo llenó de angustia, finalmente logró viajar y cursar su máster con su nueva identidad.

En agosto del 2016, la Dirección de Registro Civil adecuó los registros ciudadanos según lo dispuesto en la Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles (Logidac), que estableció que todos los documentos de identificación, registros, certificados y consultas a los servicios web serán válidos y deberán ser reconocidos como tales por todas las instituciones del Estado.

Las entidades públicas y privadas tienen la responsabilidad de adecuar sus procedimientos internos con base en lo dispuesto por la mencionada ley, a fin de continuar entregando sus servicios específicos a los ciudadanos, indica el Registro Civil. (I)