Al guayaquileño se lo reconoce “de una”, como dice Manuel Navarrete, cuidador de carros en el centro. Lo caracteriza su alegría, su forma de hablar al tutear y expresarse con gestos y afectivamente, aunque puede ser visto por los foráneos como ‘confianzudo’ o ‘sabroso’, en el buen sentido.

Aquellos que llegan de otras provincias, por estudio o en busca de una oportunidad laboral, como la manabita, Karina Barreiro y la machaleña Andrea Cepeda, coinciden en que esa ‘sabrosura’, como se refieren al trato, les ‘chocó’ al inicio, pero luego se acostumbraron. Es parte de su forma de ser: acogedor y hospitalario.

Publicidad

Así como ellas, unos 50 guayaquileños y visitantes contaron a este Diario cómo identifican a los hijos de la Perla del Pacífico. Y las respuestas son diversas: alegres, amables, solidarios, directos, peloteros y más. Todos coinciden, sin excepción, en el buen comer.

‘Guayaquileño que se respeta come encebollado’, dice Nelson Chávez, nacido en la urbe, pero residente en Estados Unidos. Cada cierto tiempo viene a la ciudad de sus amores para visitar a su familia, pero lo primero que hace al bajarse del avión es ir a comer encebollado. Degustó cuatro en Angelito 2, en la 11 y Francisco de Marcos.

Publicidad

Ese es el desayuno preferido y parte de la identidad gastronómica de los que se consideran madera de guerrero, no importa el día ni el local. Lo pueden degustar en un ‘agachadito’, cuando están de paso por algún sector, o en restaurantes.

El arroz con menestra, acompañado de cualquier carne, es el preferido para las meriendas guayaquileñas, destaca José Luis Triviño, de Las Acacias. Y para degustar esas delicias, como dice Yuletsy Fong, “el guayaquileño come con cuchara”. Y si no tiene cubiertos, improvisa con la tapa de la tarrina y hasta la cédula de identidad.

Son también “hombres y mujeres trabajadores que buscan sacar adelante a sus hijos”. Esa expresión, de Juliana M., es parte de la esencia de los guayaquileños. Ella lo afirma por su experiencia: arregla la casa de una familia ‘pelucona’ y lava la ropa de otra para llevar el sustento a su hogar, en la cooperativa Antonio Neumane, en la vía Perimetral.

Si a vestimenta se refiere, la primera opción es la Bahía. Ahí, entre los pasillos estrechos, Kelly Holguín encuentra variedad de productos, precios y calidad. Y no solo por ropa o zapatos, también por juguetes, electrodomésticos y equipos electrónicos. Ella adquirió unas sandalias en $ 10 y una tablet en $ 150, el martes pasado.

Y no pueden faltar los hogareños y aficionados al fútbol. Si es guayaquileño, de nacimiento o de corazón, solo existen dos opciones: o son barcelonistas o emelecistas, clubes que nacieron en el barrio del Astillero hace más de 90 años.

“El guayaquileño es un sujeto que ha tenido que asumir las crisis y auges de una ciudad que ha ido cambiando, mutando. La identidad se ha ido formando también con la llegada de inmigrantes internacionales a este puerto”, explica el sociólogo Gaitán Villavicencio. (I)

Apuntes
El guayaquileño

Diez características
Alegre, trabajador, de buen comer, se viste en la Bahía, es barcelonista o emelecista, sabroso, acogedor, solidario, directo y come con cuchara.

Los guayaquileños son superexpresivos, directos, decididos. Yo dije que nunca me iba a enamorar de un guayaco y ahora mi novio lo es.Andrea Cepeda, universitaria oriunda de Machala

Todos los fines de semana no puede faltar el encebollado, es el desayuno típico del guayaquileño. También somos solidarios.Alejandro Quiroz, universitario guayaquileño

Nos reconocen por nuestra forma de tratar, aunque nos dicen a veces confianzudos. Somos amigables y barcelonistas.Manuel Navarrete, guayaquileño, cuidador de carros en el centro

Somos alegres, divertidos, peloteros, emelecistas, familiares y amantes del encebollado y del arroz con menestra.Segundo Lastra, esmeraldeño que trabaja en la agricultura

Somos trabajadores, salimos adelante con nuestro esfuerzo. Yo tuve que dejar de trabajar por dedicarme a mi hijo.Karen Villacreses, ama de casa guayaquileña

El guayaquileño es capaz, emprendedor, chispa, siempre está atento a servir a los demás. Hay gente que no ha nacido aquí, pero que ama a la ciudad.Douglas Díaz, médico guayaquileño