Los delitos que no hacen tan manso al Río Guayas

Los delitos que no hacen tan manso al Río  
Los delitos que no hacen tan manso al Río
En el río, la Armada del Ecuador, como Autoridad de Policía Marítima, es responsable de dar seguridad, a través de la Dirección Nacional de Espacios Acuáticos (Dirnea), que tiene al Comando de Guardacostas (Coguar) y las capitanías para patrullar y realizar operativos. Juana von Buchwald
Milly Rivadeneira
7 de Agosto, 2014 - 00h00
7 Ago 2014 - 00:00

Ubicado al este de la ciudad que lo ve nacer, fluye el majestuoso Guayas. Se introduce por canales, juega y corretea por esteros y manglares, se estira, se acurruca, se esconde; baja y sube besando las orillas urbanas y rurales, orillas que están bajo custodia ante los peligros que hay en varios sectores.

Un incendio, un asalto, robo, alguien huyendo, delitos de tipo acuático, son, entre otras, las situaciones que pueden presentarse. Para el fuego está la Brigada Fluvial del Cuerpo de Bomberos; para lo otro está la Policía Nacional y la Autoridad de Policía Marítima.

Desde la orilla, tierra adentro, la Policía y el Grupo de Intervención y Rescate (GIR) son responsables de dar seguridad; en el río lo hace la Armada del Ecuador, como Autoridad de Policía Marítima, a través de la Dirección Nacional de Espacios Acuáticos (Dirnea), que tiene al Comando de Guardacostas (Coguar) y las capitanías para patrullar y realizar operativos.

"Si hay que hacer un operativo conjunto con la Policía es porque el delito se origina desde tierra hacia el agua o termina en tierra desde el agua", dice el capitán del Comando de Guardacostas (Coguar), Oswaldo Unda.

"Ahorita le robaron a una señora... se le llevaron dos teléfonos, el reloj y la plata", comenta Alejandro Avilés, de 68 años, morador de la cooperativa Velasco Ibarra del Guasmo Sur, situada a pocos metros del balneario La Playita, al sur de Guayaquil. Son más de las 11:30 del 11 de junio.

El asalto había ocurrido 40 minutos antes, en otro lugar. Desde ese momento hasta que se denunció y llegó la Policía, los asaltantes habían huido por el estero Cobina; unos 10 uniformados iniciaron la búsqueda y se capturó a uno, explica Avilés, quien desde hace 27 años vive en las riberas del estero.

Inseguridad en la orilla urbana

La madrugada del mismo día, en las calles 16 entre la K y la L, cerca al estero Salado (suroeste), agentes de la Brigada Anticriminal allanan tres viviendas. Detienen a un adulto, incautan un revólver calibre 38, cinco cartuchos y aislan a dos menores, por intimidación con arma de fuego.

A una cuadra y a varias horas del operativo, Clara P. (nombre protegido), de 63 años, señala que la zona que habita es peligrosa por los continuos robos. "Esto es muy delicado, está muy oscuro... andan aquí alrededor con ganas de robar, se requiere de más seguridad", indica. Luego dice que el sector es tranquilo.

Ahí, en las riberas del estero Salado, pero más al sur, en la cooperativa Naciones Unidas de la Isla Trinitaria, un morador, de 43 años y con 23 viviendo allí, refiere que hay una casa en donde venden droga.

"Esto aquí, los fines de semana, es una corrupción inmensa, insoportable... no hay respeto, lo fuman delante de quien sea. Uno les habla, salen con malcriadeces los jóvenes. Uno aquí vive es con tantos problemas… No sé por qué la gente no denuncia", cuestiona. La Policía ya sabe, pero no los cogen, dice el morador. Agrega que el Coguar pasa patrullando el estero Salado una o dos veces por semana.

Al sureste, en las riberas del río, en la cooperativa 5 de Agosto del Guasmo Norte, Jacinta Molina, de 44 años, indica que los controles de seguridad de la Policía y de la Marina han reducido la delincuencia en el sector. "Antes había más asaltos y robos, ahora en este año casi no", agrega.

Hace unas tres décadas, los ladrones se metían hasta en las casas. Ahora, quienes llegan al sector, en la noche, son personas 'que van a fumar y a beber', dice Molina. Hasta sus oídos lo que sí ha llegado, por versiones de moradores, son los robos a camaroneras y motores a los pescadores.

La realidad de la orilla rural

La realidad de esta orilla urbana difiere a la de la otra, la rural. A medida que se adentra en las islas del golfo de Guayaquil, la cantidad de canales internos, el espesor del mangle y el agua turbia del río, impiden ver las actividades productivas de los sectores, en donde se dan diversos tipos de delitos.

Asaltos a embarcaciones, robos de motores, robos a camaroneras, robos a cangrejeros, contaminación del río, pesca ilícita, son, entre otros, los delitos acuáticos que se presentan en esta área del golfo, una zona bastante problemática por la hidrografía, indican la Dirnea, el Coguar y el GIR.

"El robo sí hay, pero en el agua" "pero por aquí, poco" "más es por Chupadores Grande" "por Puerto Salinas", son testimonios de algunas mujeres que, en grupo, están sentadas al pie de una de las casas de Puerto Santa Rosa, un lugar que se inunda cuando la lluvia y la marea alta penetran los muros de contención.

Un delito recurrente es el robo a los cangrejeros. "Se le llevan su trabajo", dice Victoria Pérez, de 45 años. Estos robos, de los que se enteran porque se corre la voz cuando pasan las canoas por el muelle, se dan en vísperas de la Navidad y Fin de año, indica otra moradora.

Las mujeres dicen sentir temor porque al muelle llegan lanchas con personas desconocidas. "A veces vienen canoas extrañas, vienen aquí, zartan (sic) y andan mirando", indica una de ellas. El temor se incrementa al dejar sus casas para ir a las festividades de otro poblado.

Aquí, donde los hombres laboran en el manglar, no hay robos sino violencia doméstica y venta de bebidas a menores. Son los problemas que se enfrentan, comenta Milton Vargas, de 48 años, director y profesor de la escuela 12 de Julio de Puerto Santa Rosa, ubicado en la isla Chupadores Grande.

Los controles

Cuando hay una denuncia, la ponen en Guayaquil o en la Tenencia Política de Puná, dice Vargas, a quien le toma dos horas y media en ir de Guayaquil al centro educativo. También hay un retén naval en el río Guayas, pasando por Puerto Roma, otra de las islas del golfo en donde trabajó de profesor.

En Puerto Roma, con unos 1.500 habitantes, de acuerdo al cálculo del profesor, hay una UPC (Unidad de Policía Comunitaria) pero carecen de movilización para patrullaje, indica el profesor.

El mayor Kléver Oswaldo Ochoa, encargado al 21 de junio del comando GIR, señala que hay también un grupo de policías en Cerritos de los Morreños y en Puerto La Cruz, y se tiene proyectado enviar a Puerto Santa Santo Rosa, porque son islas en las que habitan más de 300, 400 y 700 personas.

Arte: Diana González                                                                                                                                                                                                                                                         
El GIR es un grupo táctico que trabaja en base a inteligencia con los operativos, pero también realiza patrullajes preventivos en el sector urbano y en el golfo, previa coordinación con la Dirnea y el Coguar, indica el mayor Ochoa.

En las aguas interiores, ejes fluviales, ríos y mar territorial, le corresponde ejercer el control a la autoridad de Policía Marítima, dice el capitán de Reparto de Puerto, Javier Lasso.

El control se realiza con patrullajes diarios, previo a planificación y análisis de las zonas de mayor riesgo, mareas, problemática del sector. También están los de emergencia o reactivos. "Siempre hay lista una lancha para salir y atender el requerimiento", enfatiza.

Además, están los operativos especiales. Se trata de una operación puntual, planificada, con datos de inteligencia, coordinando con otras entidades, como Policía Nacional, Gestión de Riesgo, Inteligencia Militar, Aduana, para contrarrestar algún acto ilícito. Se realiza la incursión a algún lugar (camaronera, embarcación, tráfico de droga, mercaderías, tráfico de combustibles), refiere.

Las cifras de los delitos

Al sur de la isla Puná, en el Golfo, el Coguar descubrió en abril pasado un semisumergible escondido en el manglar. En la inspección, la Fiscalía de Delitos Acuáticos halló cuatro compartimentos con unos 6.000 galones de combustible, plomo, varillas de hierro, sacos de cemento y agua almacenada.

De enero a mayo del 2014 se han presentado 11 robos de motores, según la Dirección Regional del Guayas (Dirgua). En las mismas fechas, de un total de 79 denuncias receptadas, entre ECU-911, capitanías y civiles, se atendieron 70, de las cuales 52 fueron resueltas.

Se trata de controlar y planificar estableciendo áreas puntuales en base a estadísticas y a un mapa térmico (ubicación de las áreas de mayor influencia de la delincuencia). indica el capitán Lasso.

"Hay un momento en que nosotros, como autoridad de policía marítima, perdemos la autoridad en ese momento, y tiene que haber alguien, en este caso la Policía, que continúe el proceso… sobre tierra, para que termine donde tenga que terminar, o bien en agua o en tierra, con éxito", dice Oswaldo Unda, capitán del Coguar.

Cuando hay un operativo específico sobre algún área o sector, hay que tomar en cuenta que en marea baja no se puede llegar a ciertos sectores de los canales interiores, pero se ejecuta cuando se trata de una operación contra una amenaza específica, explica.

Hay muchos caseríos posicionados a lo largo del golfo, y varios de sus pobladores se dedican a la actividad ilícita de robo de motores, pesca ilegal, robo de artes de pesca. “Todo esto se sabe por información de inteligencia”, refiere. Por ello se planifican patrullajes a diario en las zonas más problemáticas, en el área de las camaroneras, agrega.

"Se sabe que en un lugar es donde almacenan cosas robadas, en otra casa, en un riachuelo que tienen por ahí están metidas las embarcaciones que las utilizan para actividades ilícitas", dice Unda, quien explica que si no se encuentra en delito flagrante a la persona, no se puede hacer nada.

En ello coincide uno de los habitantes de las islas. "Aquí, estos lugares los toman como residencia los mismos piratas; son lugares apartados, a veces muchos de ellos son moradores mismos", señala.

Hay que investigar, enviarle al juez los suficientes indicios para entrar al pueblo y hacer los allanamientos, una labor en la que participan la Fiscalía de Espacios Acuáticos, la Infantería de Marina, el Coguar, la Capitanía del Puerto, planificando la operación y ejecución.

En el proceso, que toma varios días hasta que llegue la orden de allanamiento, se corre el riesgo de que la información se haya filtrado y llegue a los involucrados, que ya han tenido el tiempo suficiente para desaparecer la evidencia. Si no se encuentra nada, pueden demandar a la institución, dice Unda.

Bomberos fluviales

Aunque en sectores cercanos al río y esteros son pocos los moradores que recuerdan haber visto apagar un incendio desde el agua, acoderadas en el muelle de Malecón y Tomás Martínez están las cinco lanchas de la Brigada Fluvial del Cuerpo de Bomberos, atentas para cubrir alguna emergencia.

Van a donde son requeridos y desde las embarcaciones dotan de agua del río a las unidades que están en tierra apagando el fuego. El más reciente de los casos ocurrió el pasado 8 de diciembre en uno de los departamentos del edificio Panorama, ubicado en Malecón Simón Bolívar y Abdón Calderón.

Como la actividad en el agua no es la misma que la que se da en tierra, al año pueden presentarse unas tres o cuatro emergencias muy serias, dice el mayor Carlos Mayarino, jefe de la Brigada. "Nosotros como cantón, tenemos que salvaguardar los bienes de Guayaquil, y a Guayaquil pertenecen Posorja, la isla Puná, y todo lo que se origine a través de este río y en el estero también", agrega.

Foto Archivo: La tarde del 1 de marzo de 2003, bomberos sofocaron las llamas que incendiaron tres embarcaciones que estaban acoderadas en el río Guayas.

A Puná, el sitio más distante, y donde está en proyecto la construcción de un cuartel del Cuerpo de Bomberos, les toma aproximadamente una hora en llegar para cubrir alguna emergencia.

La Brigada también ayuda en rescates de tipo acuático. Hace años la gente se lanzaba al río para suicidarse, recuerda. "Hay embarcaciones y personal calificado para ese tipo de actividades. En la división hay 4 buzos deportivos que tienen conocimiento de rescate", señala Mayarino.

Los pocos que recuerdan a los bomberos fluviales señalan que hace casi una década la brigada entraba por las Esclusas (sureste), un canal de acceso del río al interior de la ciudad.

Los delitos que no hacen tan manso al Río Guayas
Gran Guayaquil
2014-11-24T05:51:40-05:00
Ubicado al este de la ciudad que lo ve nacer, fluye el majestuoso Guayas. Se introduce por canales, juega y corretea por esteros y manglares, se estira, se acurruca, se esconde; baja y sube besando las orillas urbanas y rurales, orillas que están bajo custodia ante los peligros que hay en varios sectores.
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