Autos estancados en las vías, viviendas y barrios anegados, cortes de energía y la aparición de insectos como grillos son algunos de los efectos de un invierno que comienza a presentarse en Guayaquil.

Pero es una situación que, tradicionalmente, se evidencia más en sectores céntricos y del norte, no tanto en el sur. Para Raúl Mejía, coordinador del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), hay “explicaciones de diversas índoles”, y entre esas prevalece la topografía de la ciudad.

“Tenemos, por ejemplo, que dentro de la ciudad hay una especie de corte latitudinal que empieza en el cerro del Carmen y como que divide en dos partes la ciudad, cruza y se va como para las partes de cerro Colorado y la cordillera Chongón-Colonche. Entonces, como que divide un poco a Guayaquil esa parte orográfica de los cerros, no son muy elevados pero hacen un corte”, explica Mejía.

Recuerda que las partes elevadas están llenas de vegetación, un factor atractivo para las nubes cargadas de agua. “Y eso produce un proceso de condensación, eso contribuye en que se focalicen las lluvias en el norte y hasta en el centro”, señala el técnico.

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Esa explicación la expone con datos. Para enero, según información que coincide con años anteriores, llueve un promedio de 220 milímetros (mm) en el norte, en el centro 200 mm y en el sur unos 160 mm.

El lunes de la semana anterior hubo una fuerte llovizna. Según él, cayó casi un 40% de lo que debía caer en el mes.

Verónica Alcívar, habitante de la coop. Sergio Toral, al noroeste, relata que cada vez que llueve se inundan la mayoría de las calles. “Es una parte baja, aparte no hay alcantarillado aún”, dice.

Mientras que en la Alborada, Marcos Pin afirma que en su etapa, la segunda, el alcantarillado se colapsa la mayoría de las veces y pasan horas hasta que se evacúa el agua lluvia.

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Según el Inamhi, en estos días podrían caer precipitaciones de débiles a moderadas, pero para la tercera semana de enero se prevé que habrá lluvias igual de intensas como el lunes 6.

Pronóstico

En febrero y marzo se prevé que lloverá más fuerte, según técnicos del Inamhi.