Era 2016 cuando tras la recomendación de un geek le di reproducir a una nueva apuesta de Netflix que, me dijo, tenía aires de terror a lo Stephen Hawking, ciencia ficción, fantasía y una gran nostalgia a todo lo relacionado con la década de 1980. El nombre de esa serie era: Stranger Things.
Tenía poca semanas de estrenada cuando empecé a verla y, como millones de personas, quedé encantado con la historia centrada en cinco niños: Once, Mike, Will, Dustin y Lucas. Acompañados por otros adolescentes: Steve, Nancy y Jonathan. Y los adultos, Hopper y Joyce. En la segunda y tercera temporada se unieron Max, Billy, Robin, Eddie, Erica, Murray, que sumaron significativamente a la historia.
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La eterna historia de conseguir una super arma mediante un proyecto maquiavélico en un pueblito alejado de todo, en la Guerra Fría, se convirtió en un éxito al mezclarlo con la cultura pop ochentera, en especial su música.
Sin embargo, la serie debía llegar al final y tras las primeras tres temporadas (2016, 2017, 2019) en 2022 (la cuarta) que desveló al ‘verdadero’ antagonista de toda la serie (Vecna/Henry/Uno) con el que llegó el gran duelo final en la quinta temporada (2025, insoportablemente partida en tres bloques de capítulos: 4 el 26 de noviembre, 3 el 25 de diciembre y la finalísima de dos horas el 31 de diciembre. Entre ambas temporadas también hubo una obra de teatro que ayudaba a entender más lo que sucedía en la serie.
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El final venía con altas expectativas de los seguidores y surgieron en redes sociales varias teorías de lo que pasaría con lo personajes, pero tras conocer el desenlace obtuvo comentarios divididos. Algunos lo aceptaron, otros se mostraron inconformes y otros creería que no lo odiaron, pero se burlaron. Y los creadores de la serie, los hermanos Matt y Ross Duffer -alcanzaron el éxito con esta producción-, aportaron a hacer del tema más ‘risueño’ contestando particularmente las interrogantes de los fanes sobre ciertas incongruencias. Como dónde diablos estaban los demogorgon en el capítulo final y contestaron que como era Año Nuevo estaban de vacaciones en la playa. O por qué todo se resolvió ‘fácil’, a lo que dijeron que Vecna no se esperaba que Once y su tropa lleguen al mundo en el que estaba para detener su plan. La forma en que quedó todo me dejó un saber extraño hasta a mí. Pero no se podría decir que fue un final malo, como dice el viral meme de Marge Simpson: “fue un final y punto”.
Presupuesto de la temporada 1 fue de $ 48 millones; en la 5 superó los $ 400 millones.
Once culminó su historia, aunque quisieron dejar una leve esperanza. La inocencia de esa pequeña niña buscando no convertirse en una máquina de matar, y cómo encuentra esperanza en unos pequeños amigos -y un padre- que le enseñan a ser humana centró la trama, fue muy querida. Igual Will, quien pasa todo tipo de cosas, pero siempre están sus amigos y su familia junto a él, quien sorprende más en la última temporada.
La serie recuerda mucho películas de los 80, un grupo de amigos que se mete en problemas que no buscaban y salen muy unidos, aunque siempre lamentando una gran baja. Una experiencia inolvidable.
Como espectador, queda agradecer a los Duffer por darnos una historia muy nutrida de otras obras de ciencia ficción y terror del pasado, pero original. El tema de que se desarrolle en los 80, década de su niñez, le aporta esa nostalgia que han aprovechado grandes producciones antes. No por nada la serie empezó con un presupuesto de unos $ 48 millones y terminó con uno de más de $ 400 millones.
Tras el fin se esperaba una sorpresa el 7 de enero, pero no fue nada adicional, sino un documental de la filmación de la última temporada, que recordaba además el camino recorrido por esa gran familia, a la cual extrañarán muchos televidentes en el mundo. (E)