Una ficción necesaria sobre una realidad muy cercana. Así se autodefine la reciente película del director y guionista Michel Franco a través de su propio tráiler, mientras exhibe imágenes que nos aproximan —durante dos minutos— al avance de esta historia, en la cual los habitantes de Ciudad de México se enfrentan en una lucha brutal de clases sociales que parece llevar a la anarquía absoluta.

Pero la película completa, en sus 88 minutos de extensión, retrata mucho más que una simple guerra entre pobres y ricos, o de trigueños contra blancos, aunque las lecturas apresuradas en las redes sociales de México han tachado el filme de racista, violento y repleto de dolorosos estereotipos que dejan en mala posición a la sociedad del país azteca.

Diego Boneta (c), Darío Yazbek y Naian González interpretan a Daniel, Alan y Marian, respectivamente.

Las acusaciones de racismo hacia la película empeoraron cuando Franco reclamó que su filme fuera víctima de “profundo racismo inverso” y que él sufría por “crímenes de odio” debido a ser un whitexican (mexicano blanco), aunque poco después se disculpó en las redes sociales por los términos empleados (confesó que whitexican es considerado un término racista).

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Guerra civil

Nuevo orden pone los primeros minutos de su atención en una familia de clase alta que celebra el matrimonio civil de Alan (Darío Yazbek) y su novia Marian (Naian González). Daniel (Diego Boneta) es el hermano de esta novia de corazón sensible, que a pesar de su felicidad parece notar que la fiesta convoca a buena parte de la clase corrupta que respira en la ciudad (al recibir de uno de los invitados un sobre con dinero en efectivo de regalo, ella le indica a su mamá que podría ser el 1 % de lo que su padre le había entregado en sobornos).

Lo que más me atrajo fue el reto actoral por el arco del personaje, desde donde empieza y donde acaba". Diego Boneta (Daniel en la trama)

Por ello, Marian es quien más se conmueve al observar que Rolando (Eligio Meléndez), un humilde extrabajador de la casa, llega en pleno festejo a pedir prestado 200.000 pesos mexicanos (unos 10.140 dólares) para realizarle una cirugía de urgencia a su esposa. Aunque esos primeros encuentros de patronos y proletariado no logran percibirse como opresivos. Es más, esta familia adinerada parece llevarse aceptablemente bien con sus empleados a cargo de los quehaceres hogareños.

En 'Nuevo orden', Ciudad de México es sede de un sangriento conflicto de clases.

En paralelo, las noticias muestran que el centro de la ciudad sufre violentas manifestaciones sin precisar bien el motivo, pero se intuye una revuelta masiva de las clases populares como protesta por la desigualdad social.

No es un presagio, pero sí una advertencia. Quiero suscitar una conversación que contribuya a que las cosas cambien. Mi filme nos invita a pensar qué estamos haciendo mal”. Michel Franco, director de Nuevo orden.

Franco ha mencionado que esta película es una distopía, es decir, una ficción que muestra la conflictiva sociedad que posiblemente estemos construyendo para el futuro debido a malas decisiones que tomamos hoy.

“No es un presagio, pero sí una advertencia. Quiero suscitar una conversación que contribuya a que las cosas cambien. Mi filme nos invita a pensar qué estamos haciendo mal”, aseguró el director durante el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde se estrenó a nivel mundial el 10 de septiembre anterior y recibió el Gran Premio del Jurado y el Leoncino de Oro (también ganó el Premio Impacto del Festival Internacional de Cine de Estocolmo y el premio a la mejor película iberoamericana en los premios cinematográficos José María Forqué, de España).

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Franco agregó que es su trabajo de mayor complejidad, pues le demandó seis años, además de que lo ve como una forma de combatir la discriminación y la polarización que existe en su país.

No quería dar mensajes ni educar, porque el cine no sirve para eso. Mis convicciones políticas no son importantes. La ambigüedad de la película es deliberada".

Diego Boneta (Luis Miguel, la serie; La era del rock), quien interpreta a un joven adinerado que evita involucrarse en las necesidades de los pobres, y que durante la trama sufre el secuestro de su hermana (la novia), señaló que esta historia no tiene protagonistas ni antagonistas: no hay buenos ni malos, solo personas que reaccionan de forma natural ante las circunstancias que han vivido y que enfrentan durante los hechos conflictivos. “Lo que más me atrajo fue el reto actoral por el arco del personaje, desde donde empieza y donde acaba. Era importante que la gente pudiera sentir el dolor y la pérdida que Daniel siente y que también diga: ‘¡No, él no está bien!’. De eso va la película. No es blanco y negro. Ni es un gris”.

Todo se sumerge en una ambigüedad social que sin duda generará reflexiones en todos sus espectadores.

Michel Franco (sentado, centro) con parte del elenco de 'Nuevo orden', película ganadora en el Festival de Cine de Venecia.

Guiños hacia la actualidad noticiosa

Los hechos que se desarrollan durante la trama tienen una particular relación con los tiempos actuales en que viven las sociedades de todo el mundo. Para comenzar, los espectadores encontrarán en la trama ligeras similitudes con las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia, que genera toques de queda, confinamientos masivos y calles invadidas por la fuerza de militares y policías.

En redes sociales, la película ha sido acusada de clasista y llena de estereotipos que denigran a la sociedad mexicana. Michel Franco, su director, rechaza tales comentarios.

Pero sobre todo se sentirá la evocación a manifestaciones populares como Black Lives Matter, las revueltas en las calles de Chile, Hong Kong o Colombia, y las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia, las cuales, según Michel Franco, sirvieron de inspiración en el momento de escribir la historia. “No quería dar mensajes ni educar, porque el cine no sirve para eso. Mis convicciones políticas no son importantes. La ambigüedad de la película es deliberada. La quise mantener abierta, aunque no fuera fácil, para que el público de distintos países pueda proyectarse en lo que cuento”, dijo a El País (España), que también puntualiza una relación entre el holocausto nazi de la Segunda Guerra Mundial y el trato brindado por el grupo paramilitar que toma el poder hacia sus prisioneros. (E)