En Guayaquil, el 29 de mayo de 1969 se originó un episodio de enfrentamiento entre estudiantes bachilleres que se habían tomado las instalaciones de la Casona Universitaria, la Policía y miembros de paracaidistas del Ejército. El motivo: exigían el libre ingreso a la universidad con la supresión de los exámenes de admisión en las diversas facultades y el resultado tuvo un final dramático con un número indeterminado de muertos, 32 heridos, decenas de lesionados y 67 detenidos.

Todo empezó cuando la fuerza pública rodeó el edificio de la Vieja Casona, atendiendo el pedido del Consejo Universitario para proceder al desalojo, lo que motivó un enfrentamiento con los estudiantes, protagonizándose una batalla que duró más de media hora.

Solamente cuando la nube de gases lacrimógenos que habían lanzado los paracaidistas, en acción conjunta con la Policía, hacía imposible mantenerse en el interior del edificio, salieron los estudiantes y fueron detenidas 67 personas (entre ellas diez fueron mujeres) y trasladados primero al Batallón Quinto Guayas y luego a la Penintenciaría del Litoral.

Después del desalojo de los estudiantes, la Policía tuvo que actuar contra grupos de manifestantes, estudiantes y trabajadores, quienes habían participado e insistían en crear incidentes en respaldo de los bachilleres.

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Las gestiones mediadoras del doctor Jorge Zavala Baquerizo, vicepresidente de la República -en ese entonces- y un grupo de defensores de la Facultad de Jurisprudencia resultaron infructuosas.

Lo sorpresivo de la operación y las descargas cerradas de fusilería asustaron a los vecinos del lugar tan céntrico que sufrieron los efectos de los gases lacrimógenos y por los proyectiles disparados por los soldados.

En la noche, la Policía con la colaboración de los soldados había logrado imponer la tranquilidad a base de acción drástica contra los grupos de manifestantes que insistían en posición de agresividad en respaldo de los bachilleres.

El primer ataque

Los policías atacaron a la Casona Universitaria por la avenida Olmedo y Boyacá con carga de bombas lacrimógenas y disparos de armas de fuego. Los estudiantes ante la arremetida de la policía arrojaron bombas de fuego e incendiarias.

La acción de la Policía sirvió para distraer, en tanto que por la calle Chile, pelotones en tres camiones atacaron por el frente y en una acción rápida traspusieron la verja de hierro.

Gendarmes de la Policía Nacional en plena acción de desalojo de todos los que estaban en la Casona Universitaria.

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Mientras unos pasaban la verja, otros desde afuera los protegieron con descargas cerradas de fusilería y ametralladoras, así como también de bombas lacrimógenas.

El tiroteo

Durante la intervención de la Policía, el tiroteo se generalizó en forma tal que la ciudad vivió momentos de tremenda angustia: las detonaciones de los fusiles y ametralladoras se escuchaban a muchas cuadras de distancia, dando la impresión que se estaba suscitando un combate a muerte.

Incidentes

- El enfrentamiento entre la fuerza pública y los bachilleres abarcó los cuatro lados del recinto universitario.

- Dentro de la Casona Universitaria no hubo heridos, pues la mayoría cayó en el enfrentamiento suscitado en los exteriores.

- Los colegios fiscales y municipales suspendieron sus labores casi en su totalidad, por la actitud de los alumnos que en su mayoría se negaron a entrar a clases para dirigirse a las calles a expresar su rechazo a la actitud de la fuerza pública que desalojó en forma violenta a los estudiantes.

- Como consecuencia del ambiente tenso que se vivió en la zona céntrica, el comercio mantuvo sus puertas cerradas al público, especialmente en la mañana, lo que perjudicó la actividad económica de Guayaquil.

- Los muertos y algunos heridos fueron trasladados al hospital Territorial, a la clínica Julián Coronel y a la morgue.

- Una vez que el edificio quedó vacío un pelotón del Ejército se hizo cargo de las instalaciones hasta que fue entregado al rector de la Universidad.

- En ese mismo año, el examen de admisión fue suspendido en algunas universidades del país.

 

En Quito, protestas por presencia de Rockefeller

Helicóptero de la Guardia Especial del enviado Nelson Rockefeller que fue utilizado para patrullaje en la ciudad de Quito.

Ante la llegada de Nelson Rockefeller -delegado del presidente Nixon de EE.UU. en esa época- en la capital también se suscitaron disturbios por parte de numerosos estudiantes de la Universidad Central; manifestaciones que se suscitaron desde los predios de la ciudadela hasta el Centro Ecuatoriano Norteamericano.

De esta circunstancia, dos periodistas de la comitiva oficial de Rockefeller, de la Agencia Associated Press fueron atacados por los manifestantes. El uno con una botella de tinta roja y el otro con una pedrada.

Pese a los disturbios, el presidente doctor José María Velasco Ibarra en su despacho pudo mantener un dialogo de cinco horas con Rockefeller, y fue la oportunidad para que el mandatario ecuatoriano aconseje a Rockefeller e inste a que termine con los partidos tradicionalistas en EE.UU. y que funde un nuevo partido.

Las manifestaciones de rechazo por la presencia de Rockefeller protagonizadas por jóvenes estudiantes de Quito fueron debidamente controladas por la eficaz intervención policial. El gobierno estaba en la obligación de garantizar la seguridad del visitante y de quienes lo acompañaron en este viaje. (I)