La masiva quema de monigotes sumada al uso de explosivos artesanales liberan “toneladas de monóxido de carbono, nitrosaminas, tolueno, plomo, mercurio, fósforo blanco, nitritos y otras sustancias altamente tóxicas”, sostiene la Fundación Médica contra el Ruido, Ambientes Contaminantes, Drogas y Tabaquismo (Fumcoradt).

Francisco Plaza, coordinador del centro, menciona que esos elementos constituyen sustancias altamente tóxicas, metales pesados y cancerígenos con efecto residual de tres meses de duración. Y enumera posibles efectos como traumas acústicos, sordera crónica, quemaduras y mutilaciones.

La fundación promueve una campaña de no quema de monigotes. También ha efectuado manifiestos en contra del ruido y uso de drogas.

Respecto de las próximas festividades, los denominados años viejos de una altura promedio de 10 metros predominan en varios puntos de Guayaquil. En el suburbio, el Municipio ha trazado rutas turísticas en torno a los gigantes de papel. Supuestamente existe el acuerdo de no quemarlos.

La Gobernación, con apoyo de los bomberos, ejecuta operativos de decomiso de explosivos artesanales, a la par de una campaña en contra de la manipulación de estos artefactos por el riesgo de lesiones. Ha avalado la feria de fuegos artificiales que se realiza en la explanada del estadio de Barcelona por ser productos autorizados. (I)